21 de diciembre 2015 - 00:00

“El humor es un consuelo y una reflexión crítica”

Álvaro Brechner: “Siempre me han atraído los personajes con cualidades quijotescas, cuyo anhelo de aventura épica se opone firmemente a las circunstancias absurdas de la realidad”.
Álvaro Brechner: “Siempre me han atraído los personajes con cualidades quijotescas, cuyo anhelo de aventura épica se opone firmemente a las circunstancias absurdas de la realidad”.
"La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son". La frase pertenece a Winston Churchill, y el uruguayo Alvaro Brechner la tiene bien a la vista en su escritorio. Dialogamos con él a propósito de su comedia ácida "Mr. Kaplan", estrenada el pasado jueves en Buenos Aires.

Periodista.: ¿Qué recuerdos guarda de su paso por Mar del Plata con su primera obra, "Mal día para pescar"?

Alvaro Brechner:
Grandes recuerdos. Un festival hermoso y además el actor protagonista, Gary Piquer, fue premiado con el Astor de Plata a Mejor Actor. Luego estuvimos en otros festivales, y por suerte mucha gente sigue viéndola ahora en televisiones de distintas partes del mundo.

P.: ¿Y cómo nace la segunda?

A.B.
: Un mes después de morir mi abuelo, fui invitado al Festival de Varsovia con "Mal día...". Ahí aproveché a visitar el pueblo en dónde él había nacido. Fue muy raro. La experiencia me conmovió, pero no encontré nada que pudiera reconocer como parte esencial de mi identidad o de mi cultura personal. Nada que tuviese que ver con mi persona. También advertí lo poco que sabía de su vida antes de su llegada a Uruguay. ¿Cómo se llamaban sus padres?, ¿sus abuelos?, ¿en qué trabajaban? ¿Qué intereses tenían? Quedé sorprendido con esa revelación. De vuelta a casa no me sacaba la idea de la cabeza. Un día vamos a morir, y después de unas pocas décadas, sin importar lo que hagamos, quedará muy poco de nosotros en este mundo.

P.: De modo que la idea partió de un homenaje...

A.B.:
Así es. "Mr.Kaplan" es en parte un homenaje a nuestros abuelos. Es imposible imaginarse hoy en día lo que fue para ellos, bajo el cataclismo europeo, cerrar las puertas de sus casas y dejar todo lo que conocían, su idioma, sus familias, sus comunidades y cementerios, sabiendo que nunca más habrían de volver a verlos. Españoles, italianos, alemanes, polacos, rusos, etc. Se concentraron en mirar hacia delante, nunca atrás. Y aquí tuvieron la oportunidad de comenzar una nueva vida, no solo integrándose, sino conformando su propia esencia, un caleidoscopio cultural. Fue una aventura gigantesca, imposible de imaginarla en una sociedad tan comunicada como la nuestra, lo que fue ese mundo. Al volver, comencé a recuperar una serie de anécdotas sobre mi abuelo, y me encontré con una amiga que me habló de una novela colombiana: "El salmo de Kaplan" de Marco Schwartz, sobre un abuelo que decidía convertirse en un cazador de nazis. Inmediatamente me puse en contacto y comenzó a tomar forma "Mr.Kaplan".

P.: ¿Qué disparador encontró en esa novela? ¿Acaso el nombre tan oriental del sargento de policía Wilson Contreras?

A.B.:
Es cierto, una peculiar costumbre la uruguaya, de poner nombres tan rigurosamente ingleses como Wilson en perpetuo conflicto con sus propios apellidos españoles. El disparador fueron los personajes. Siempre me han atraído los personajes con cualidades quijotescas, cuyo anhelo de aventura épica se opone firmemente a las circunstancias absurdas de la realidad. Los hombres que usan su imaginación fértil como herramienta para sobrevivir a una existencia cotidiana aburrida, y al hacerlo encuentran la manera de vengarse de la muerte y el olvido.

P.: Y reirse un poco.

A.B.:
Para mi el humor es una forma de ver el mundo desde determinado sitio crítico, dónde es más importante quién lo decodifica, quién lo interpreta, que quién lo produce. Hay una frase de Churchill que tengo puesta en mi escritorio: "La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son". Creo firmemente que el humor no solo es un consuelo: es una reflexión crítica que nos ofrece la posibilidad de entendernos e iluminarnos. El humor muchas veces actúa como mecanismo de defensa para sobrellevar las situaciones más difíciles de la vida. Es un arma intelectual, un recurso para superar una realidad angustiante y tediosa. Frente a la imposibilidad de revertir determinada situación angustiante, existencial, material, la posibilidad de reírse de esa situación nos permite sobrellevarla -y hasta vencerla en nuestra imaginación.

P.: Precisamente debido a cierto aspecto imaginativo, referido a un posible vengador "amateur" de los crímenes nazis, algunos lo asocian con "This Must Be the Place", de Paolo Sorrentino, y "Remember", de Atom Egoyan.

A.B.:
Creo que esas obras plantean cosas muy distintas desde sitios completamente ajenos a los de "Mr. Kaplan", y lo que guardan en común es anecdótico, no hay semejanzas en el fondo ni en su forma.

P.: ¿Qué reacciones registró a su paso por distintos países, y en especial por los festivales de cine judío?

A.B.:
"Mr. Kaplan" lleva más de 50 festivales internacionales, se ha estrenado en casi 15 países en salas de cine y todavía va a estrenarse en una decena más. Sólo puedo estar contento y agradecido de tal recibimiento. Creo que es una película sobre un tema delicado, que tiene que ver con la historia, pero tratado desde una perspectiva contemporánea.

P.: El antihéroe de su primera película se llama Jacob Von Oppen. El de la segunda, Jacobo Kaplan. ¿Cómo se llamará el de su tercera película? ¿Cerrará una trilogía de Jacobos?

A.B.:
Es cierto. Ambos se llaman Jacobo y eso debería ser motivo de análisis del psicólogo... que no tengo. Sí puedo decir que evidentemente me interesa mucho un arquetipo del Jacobo bíblico. Ese nombre marca el ansía de la llamada divina, de la búsqueda de sentido, el Jacobo que peleó con el Ángel y fue bendecido y renombrado con el nombre Israel: "el que luchó con Dios". Pero en "Mr. Kaplan" se trata casi siempre de un error. Este Jacobo malentendió de niño que el hecho de llamarse igual que el patriarca bíblico le reservaba un destino excepcional. En realidad mal entiende muchas cosas. Cuando llega un mensaje divino, las palabras son precisas, pero el significado ininteligible. Su visión es borrosa, sus deducciones erradas, pero su intuición puede ser correcta. En todo caso, ya estoy avanzando en una tercera película, y espero rodarla a mediados de 2016.

Entrevista de Paraná Sendrós

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