Asunción - Legalmente, en Paraguay el voto es secreto y obligatorio, pero en los hechos esa afirmación lleva un signo de interrogación.
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"No hay forma de que se pueda saber por quién se vota", garantizó el asesor del Tribunal Electoral, Luis Alberto Mauro, de cara a las elecciones generales de ayer, desmintiendo la creencia popular, especialmente en comunidades pequeñas, de que "tarde o temprano el voto se sabe".
Algunos políticos piden a sus correligionarios que saquen una foto de la boleta de votación como prueba de fidelidad en las urnas, pero entrar al cuarto oscuro con un teléfono móvil constituye un delito electoral punible con hasta dos años de prisión, advirtió Mauro.
Poco después de que abrieran ayer los locales electorales, un ciudadano fue detenido cuando intentaba votar en estado de ebriedad y en su poder se descubrieron instrucciones escritas sobre cómo votar por un candidato en particular, según la denuncia presentada por las autoridades de mesa en Villa Elisa, Departamento Central.
En Paraguay, donde la abstención en 2013 superó el 30%, los ciudadanos en general creen que no tienen obligación de asistir a las urnas y la cuestión es tema de debate en los programas televisivos.
Si bien por ley se establece una multa de dos jornales mínimos (unos 150.000 guaraníes ó 27 dólares) para quien no concurra a las urnas, existe un vacío legal porque la Constitución no establece qué institución debería cobrar esa multa. En definitiva, va a votar sólo quien quiere hacerlo y, en lugar de ser obligatorio, el voto en los hechos termina siendo libre.
Ayer, en tanto, la Fiscalía general registró unas 41 denuncias de hechos irregulares vinculados a las votaciones, incluyendo casos de agresión, compra de cédulas, intercambio de dinero por votos y problemas con boletas, informó en su versión digital el diario ABC Color.
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