13 de enero 2011 - 00:00

Empresarios dudan aún de la política comercial de Dilma

A diferencia de lo que ocurrió en la era Lula, Dilma Rousseff no ubicó a un empresario en el estratégico Ministerio de Comercio Exterior. Optó por un hombre del Partido de los Trabajadores, Fernando Pimentel, por lo que los empresarios se muestran cautelosos.
A diferencia de lo que ocurrió en la era Lula, Dilma Rousseff no ubicó a un empresario en el estratégico Ministerio de Comercio Exterior. Optó por un hombre del Partido de los Trabajadores, Fernando Pimentel, por lo que los empresarios se muestran cautelosos.
San Pablo - La clase empresarial brasileña mantiene la cautela frente al nuevo ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, quien el pasado 1 de enero asumió el cargo en el gabinete de la presidenta Dilma Rousseff. Durante los ocho años de los dos mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva, la cartera de Comercio Exterior fue comandada por ministros que llegaban del sector empresarial y sin los «vicios» de la política tradicional. Primero, Luiz Fernando Furlán, un destacado líder empresarial del sector cárnico, y después Miguel Jorge, con una reconocida carrera en el ramo bancario, ocuparon el ministerio y las relaciones con el empresariado siempre fueron las mejores, sin ninguna controversia de peso. «Con Furlán y después con Jorge se tenía, sin duda, a dos personas de orden técnico, conocedores del mercado y amigos del empresariado. Ahora con Pimentel, sin descalificar su capacidad como economista y administrador, se tiene en el ministerio a un político y su cercanía con la presidenta tiene connotaciones positivas y negativas para los intereses de la clase empresarial», comentó a Ámbito Financiero el analista de comercio exterior Diego Londoño.

Atenuar el impacto de la devaluación del dólar en las exportaciones es el principal asunto planteado por la clase empresarial en su acercamiento al nuevo ministro, quien durante su posesión afirmó que el Gobierno de Rousseff «no será pasivo ni inerte» frente al fenómeno. No obstante, el presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), Robson Braga de Andrade, apuntó que la situación cambiaria «es grave» y complicará el reto de equilibrar en este año la balanza comercial: según él, será una «victoria» para Pimentel si se mantiene con un saldo positivo de 20.000 millones de dólares, como en el año pasado. El empresario destacó, en tanto, el interés de Pimentel en darle impulso a la innovación y a la

tecnología.

El hombre del Gobierno brasileño que estará, entre otros asuntos, al frente de la promoción de las exportaciones y abordará temas coyunturales en las negociaciones internacionales, como los constantes reclamos por la invasión de productos chinos en el mercado local y los litigios comerciales que siempre surgen con los vecinos argentinos es un economista de 59 años, militante de base del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

Pimentel gobernó entre 2002 y 2009 con un alto índice de aprobación la ciudad de Belo Horizonte, capital del industrial y agrícola estado de Minas Gerais. El economista, con maestría en Ciencias Políticas, fue militante de grupos de resistencia a fines de la dictadura militar (1964-1985), época en la que conoció a Rousseff.

En la campaña electoral, Pimentel fue una de las piezas clave para la victoria de Dilma en Minas Gerais, un estado dominado políticamente por la oposición y en el que no se esperaba una derrota del aspirante socialdemócrata José Serra. Londoño destacó por otro lado la gestión de Pimentel en la promoción internacional de Belo Horizonte cuando fue alcalde, «como un punto de partida en su propósito de fortalecer el desarrollo, la industria y el comercio exterior de Brasil».

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