2 de agosto 2013 - 00:00

Escándalos vinculados que revelan una política putrefacta

José María Aznar
José María Aznar
Donaciones sospechosas, dádivas, quiebras de entidades financieras estatales, sobresueldos en negro... Las denuncias se acumulan en España, implicando al gobernante Partido Popular, a grandes empresarios y banqueros, y generando la imagen de un Poder Judicial peligrosamente cruzado por consideraciones políticas. ¿Esos escándalos, hasta ahora tratados como independientes, son verdaderamente paralelos o, al contrario, constituyen una trama compleja que revela los entresijos más inconfesables de la política española?

Seguir la pista de las denuncias que involucran al PP obliga a volver años atrás, cuando estalló la primera de gran impacto: el caso Gürtel. Entre 2001 y 2008, el empresario Francisco Correa, a través de sus contactos en el partido, montó una red que le permitió apropiarse de dinero público a través de licitaciones arregladas y violar leyes de protección ambiental y urbanística en sus proyectos inmobiliarios. A cambio, organizaba fiestas para el PP del entonces presidente José María Aznar, regalaba costosos trajes a hombres clave y "gestionaba" jugosas e ilegales donaciones al partido. El caso Gürtel ("correa" en alemán) fue la punta de un iceberg.

En enero de este año, el extesorero del partido, Luis Bárcenas -preso desde junio por su participación en la trama Gürtel- sintió el abandono de sus correligionarios y, despechado, abrió la caja de Pandora sobre el pago de sobresueldos a líderes del oficialismo, entre ellos el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, entregando a la prensa documentación de la millonaria contabilidad paralela que el PP mantuvo durante veinte años gracias a aportes de empresarios, en su mayoría de la construcción por los pocos nombres que trascendieron hasta ahora.

Un tercer caso involucra a Miguel Blesa, "el banquero del PP", a cargo de la ex Caja Madrid, una de las más grandes entidades regionales (fusionada por sus quebrantos con otras en una nueva entidad, Bankia, fallida también ésta durante la gestión de Rodrigo Rato). La gestión de Blesa, nombrado por Aznar, incluyó millonarios créditos a constructoras amigas del oficialismo que terminaron resultando incobrables. Ésta es una de las principales causas de la burbuja inmobiliaria que desencadenó la actual crisis económica, la peor de la historia del país.

Gürtel, Bárcenas, Blesa... ¿casos aislados? Los periodistas que los investigan sospechan que no. De un lado, contratos con el Estado y donaciones ilegales; del otro, sobresueldos en negro a los principales funcionarios del partido; en el medio, Bárcenas como eje. ¿Por qué los empresarios donantes no aparecen en las denuncias, algo que ni siquiera el Partido Socialista reclama con demasiada vehemencia? Y la Justicia, ¿cuánto celo pone en el esclarecimiento de los hechos?

"Tras cada caso de corrupción política flagrante hay un empresario y tras cada escándalo de impunidad, una argucia de algún juez que, muy seguramente, tiene nexos de interés coadyuvados por un sistema oscurantista y cooptado por quienes en muchas ocasiones tienen el poder de decidir", aseguró telefónicamente a Ámbito Financiero el catedrático de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid Jerónimo Ríos Sierra.

Cabe recordar que, en los tres casos, hubo jueces cuestionados por sus propios colegas. Elpidio Silva, que investigó los negociados de Blesa, fue querellado por la Fiscalía de Madrid y se enfrenta a una posible inhabilitación de hasta 40 años por haber mantenido preso al imputado por demasiado tiempo. Pablo Ruz, instructor del caso Bárcenas, estuvo a un voto de ser separado de una indagación a la que dio verdadero impulso cuando el juez principal de la causa, que la había abandonado por licencia, quiso recuperarla.

Mientras, Baltasar Garzón, el primer juez en investigar el caso Gürtel, fue inhabilitado por once años luego de un polémico juicio en su contra por haber ordenado intervenir conversaciones de los presos acusados con sus abogados. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid consideró ilegal el procedimiento, pero observadores explicaron en su momento que es una práctica bastante difundida. Garzón había justificado su acción en que los letrados operaban como nexos al exterior en la trama de corrupción.

"En todos los años que lleva la trama Gürtel, hasta ahora el único condenado ha sido Baltasar Garzón. Es chocante", dijo a este diario el politólogo de la Universidad de Santiago de Compostela Antón Losada, quien adjudicó la persecución de los magistrados a una táctica del PP. "Luego de lograr apartar a Garzón, han intentado utilizar siempre la misma estrategia: cuestionan, denuncian una cacería, para poner en entredicho ante sus votantes a quien los investiga. El PP actúa con el convencimiento que puede tener cualquiera que lo haya hecho una vez y haya tenido éxito", agregó el analista.

Ríos Sierra, por su parte, consideró que la politización de la Justicia "operó de manera eficiente consiguiendo separar a Garzón del ejercicio jurisdiccional".

Ayer fue el turno de Rajoy de explicar ante el Congreso de los Diputados su amistad con Bárcenas, luego de haberla negado, debido a la publicación de un SMS donde trataba de dar tranquilidad al extesorero preso. Sin embargo, siguen a resguardo las indentidades de los empresarios que se encuentran en un extremo de la red de corrupción. Bárcenas parece más dispuesto a hundir a sus correligionarios que a entregar los nombres de las compañías beneficiadas.

Su decisión obedece a una estrategia de autoprotección, ya que le permite desvincular las donaciones ilegales de posibles "favores" en el otorgamiento, por ejemplo, de contratos con el Estado. Así, su autoincriminación se encuadraría en la figura de la financiación ilegal de campañas y no en la de coima, lo que conllevaría una pena más leve. "Las donaciones eran sin contraprestación. Los donantes querían que le viesen la cara y reunirse con las autoridades del partido", le dijo, cándidamente, al juez Ruz.

No deja de sorprender también que Aznar salga hasta ahora indemne, pese a que el grueso de las denuncias de corrupción en el PP caen bajo su mandato (1996-2004). Hasta hoy sólo un detalle lo ha rozado: el empresario Correa pagó los gastos de iluminación y sonido de la boda de la hija del anterior jefe de Gobierno popular, lo que fue explicado como un "regalo" de nada menos que el testigo del novio.

Para Losada, "el grueso de irregularidades ocurrió bajo el liderazgo de Aznar y es inverosímil creer que él no sabía lo que ocurría, sobre todo teniendo en cuenta el tipo de liderazgo hiperpersonal que ejerció.

"Los sectores más a la derecha del PP, lejos de encontrarse afectados por el 'affaire Bárcenas', parecen adicionarse en la exigencia por mayor conocimiento de la verdad y de la transparencia", destacó Ríos Sierra.

Incluso cuando el barro salta en todas las direcciones algunos saben sacar provecho.

Dejá tu comentario