2 de junio 2010 - 00:00

Escuchas: ¿pincharon hasta en los baños?

Norberto Oyarbide
Norberto Oyarbide
El coronel retirado Jorge Raúl Zenarruza confirmó ayer ante el juez federal Norberto Oyarbide que viajó tres veces a la provincia de Misiones en 2009 junto a Ciro James, principal imputado en la causa en la que se investigan escuchas ilegales a empresarios y dirigentes sociales.

El ex militar, sin embargo, aclaró que compartía con su amigo sólo las travesías pero no el rubro de trabajo: Zenarruza aseguró que en esos viajes se dedicó a comprar mercadería para su negocio de instalación de baños en hoteles. También a visitar el estudio de abogados que tienen algunos de sus familiares en esa provincia.

Sí sabía, en cambio, que James iba a Misiones para trabajar en «algunas causas con la Policía» de esa provincia. Y hasta admitió conocer al oficial Diego Guarda -procesado como James por presunta asociación ilícita- y a otros integrantes de la fuerza federal investigados en el caso. El supuesto espía hasta le presentó a la secretaria del juzgado de Posadas a cargo de Horacio Gallardo, Mónica González, quien será indagada mañana. Tanto la funcionaria judicial como el magistrado fueron procesados sin prisión preventiva por supuesta asociación ilícita.

Pero Zenarruza no sabía nada, aclaró, a riesgo de que se empezara a escudriñar sobre sus negocios sanitarios -excelentes lugares para escuchar las conversaciones más íntimas, si se piensa con detenimiento en la cuestión-. Además de admitir conocer a gran parte de los imputados de Misiones en la causa, el testigo ratificó que James había fundado junto con su hijo, también llamado Jorge, en 2004 la empresa Sistemas Telefónicos Integrales SRL. Según el coronel retirado, la firma -que sugestivamente se dedicaba a la instalación y reparación de teléfonos celulares- nunca llegó a funcionar.

En cuanto al intenso tráfico de llamados con el principal sospechoso del caso (el celular de James registra 16.397 comunicaciones con el de Zenarruza, convirtiéndolo en la persona a la que más llamó), el ex militar relató que había conocido al oficial retirado de la Policía Federal hace más de 10 años. Entonces, James tenía un negocio de software donde el ex coronel compraba juegos para uno de sus hijos.

La amistad creció al punto de que en 1998 Zenarruza prestó su nombre para que James sacara un celular, ya que él no tenía respaldo suficiente. Pero, ¿quién se preocupa por las titularidades después de todo? De acuerdo con Zenarruza, el supuesto espía siempre pagó su propio teléfono, así como el de su mujer, Silvia Zanta (socia fugaz de Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete de Mauricio Macri), que también estaba a nombre del buen amigo Zenarruza.

El coronel retirado es una de las personas que la defensa de Macri pidió que se investigara, cuando objetaron el procesamiento del jefe de Gobierno porteño como supuesto partícipe de una asociación ilícita. Por el momento, Zenarruza siempre declaró como testigo en el caso.

Por otro lado, Oyarbide presentó ayer una denuncia penal por las amenazas de muerte que recibió en su domicilio el lunes por la tarde. El caso recayó en el juzgado de Marcelo Martínez Di Giorgi. Se postergó además la indagatoria del ex jefe interino de la Policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro, por un pedido de su defensa para el próximo 15 de junio.

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