27 de diciembre 2012 - 00:00

Esfuerzo final de Obama y republicanos por evitar el temido “abismo fiscal”

Barack Obama viajó ayer de Hawái a la capital de los Estados Unidos para comandar el último esfuerzo en pos de un acuerdo fiscal con la oposición republicana. La población se muestra escéptica sobre sus posibilidades de éxito.
Barack Obama viajó ayer de Hawái a la capital de los Estados Unidos para comandar el último esfuerzo en pos de un acuerdo fiscal con la oposición republicana. La población se muestra escéptica sobre sus posibilidades de éxito.
Washington - El presidente Barack Obama abandonaba Hawái y viajaba anoche de regreso a Washington para continuar la búsqueda de un acuerdo que evite el «abismo fiscal», la combinación de aumento de impuestos y recortes del gasto público que entrará en vigor automáticamente en enero y que podría abortar la recuperación de la economía.

Los ojos de la comunidad internacional están puestos en Washington, donde todos esperan que en las próximas horas el sentido común se imponga, se superen los vetos cruzados y se encuentre un modo para evitar ese escenario, que podría volver a hundir al país en la recesión.

Cuando quedan apenas cuatro días para una definición, las perspectivas no son alentadoras, pero Obama acortó sus vacaciones navideñas y tomó rumbo de regreso a la Casa Blanca para buscar un acuerdo de último minuto con la oposición republicana. También los legisladores fueron convocados al Capitolio.

Teniendo en cuenta las conocidas y distantes posiciones políticas entre las partes sobre el tema de los recortes del gasto y, sobre todo, sobre una suba de los impuestos a los ricos, el principal punto de la discordia, reina un clima de escepticismo creciente sobre las posibilidades de un acuerdo bipartidario.

Según una encuesta de la firma Gallup divulgada ayer, un 48% de los estadounidenses duda de que se llegue a un pacto antes del 1 de enero. El sondeo de Gallup se realizó entre el 21 y el 22 de diciembre, y su resultado contrasta con la «sólida mayoría» que durante las últimas tres semanas mostraba su confianza en que se cerrara el año con un entendimiento.

Antes de la Navidad, Obama había propuesto un acuerdo mínimo para evitar un aumento promedio de los impuestos de 2.200 dólares por familia, algo que tendría serias consecuencias sobre el consumo y sobre toda la economía del país. El reelecto mandatario demócrata se mostró dispuesto a subir de 250.000 a 400.000 dólares el nivel de ingresos anuales a partir del cual se debería pagar más impuestos, pero los republicanos se mostraron contrarios una vez más.

Según algunas fuentes, los demócratas estarían trabajando en una nueva propuesta para presentar al Senado, que controlan, un plan que pueda ser aprobado por esta Cámara de manera fácil para presionar luego a la Cámara de Representantes, que tiene mayoría republicana, a unirse también a él. En tanto, ya se analizan las consecuencias prácticas que el temido abismo tendrá en la vida de todos los días: con el recorte automático de gasto, más de 2 millones de desempleados perderían sus subsidios. Además, con los recortes en el sector de transportes, habrá menos empleados de seguridad en los aeropuertos estadounidenses, lo que conllevará más filas y retrasos de vuelos.

Agencias ANSA, EFE y Reuters