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Exjefe militar fugado de Siria confesó uso de armas químicas
El general Abdelaziz al Shalal es uno de los militares de más alto rango que han desertado de Siria desde el inicio de una guerra civil que ya se ha cobrado 45.000 muertes.
«Soy el teniente general Abdulaziz al Shalal, jefe de la policía militar en Siria, y declaro mi deserción del Ejército del régimen», anunció en la grabación. «Mi retirada tiene que ver con la desviación del Ejército de su misión fundamental de proteger a la nación y de su transformación en bandas para matar y destruir», justificó Al Shalal, uno de los militares de más alto rango que abandonó a Al Asad.
El alto exfuncionario, que habló desde un sitio no especificado, aseguró que estuvo esperando las circunstancias adecuadas para desertar. «Definitivamente hay otros oficiales de alto rango que quieren desertar», afirmó, pero la «estrecha vigilancia del Gobierno se lo dificulta».
Si bien no hay aún pruebas de que el Gobierno haya utilizado armas químicas durante bombardeos en la castigada ciudad de Homs, Al Shalal confirmó las denuncias recientes de rebeldes. «Hubo armas químicas», subrayó. En ese sentido, los activistas no fueron capaces de identificar qué tipo de gases tóxicos fueron usados, pero que se asemejaba al mortal sarin, que puede causar sofocación extrema, parálisis nerviosa y ceguera temporaria. Por su parte, la cadena Al Yazira subió la apuesta e informó que al menos siete personas murieron después de inhalar un gas envenenado «distribuido por fuerzas del Gobierno en un barrio de Homs dominado por los rebeldes».
La OTAN y la comunidad internacional han advertido al régimen de Al Asad que el uso de armas químicas significaría traspasar una línea roja que autorizaría una intervención militar internacional en la guerra civil. Por lo pronto, el diario árabe Al Quds informó que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viajó en misión secreta a Jordania donde se reunió con el rey Abdalá, con quien analizó el riesgo que constituye el arsenal no convencional en poder de Siria. De acuerdo con el periódico, estudiaron el envío de una fuerza militar internacional de 8.000 hombres para controlar los arsenales, aunque esta información no fue confirmada de forma oficial.
La noticia, no confirmada, llegó justo el mismo día en que el opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos anunció que el número de víctimas mortales del conflicto se eleva ya a 45.000. Según el director de la agrupación, Rami Abdel Rahman, entre los muertos hay 31.544 civiles y rebeldes. Además perdieron la vida más de 1.500 desertores y 11.217 soldados del Ejército. Otros 776 cuerpos no pudieron ser identificados.
Paralelamente, al menos veinte personas murieron ayer, entre ellas niños y mujeres, por los bombardeos de las tropas del Gobierno contra varias granjas del pueblo de Al Qahtaniya, en el oeste de la provincia norteña de Al Reqa, fronteriza con Turquía, según denunció la oposición. Los Comités de Coordinación Local aseguraron que los fallecidos son 17 niños y tres mujeres.
Los opositores difundieron en Youtube un video de 38 segundos de duración, donde aparecen imágenes de los supuestos cadáveres de varios niños fallecidos en el ataque, tendidos en el suelo de una habitación. Estas informaciones no pudieron ser verificadas de forma independiente debido a las restricciones impuestas por el régimen sirio a los periodistas.
Asimismo, los opositores denunciaron la continuidad de los bombardeos en zonas de la periferia de Damasco como Yobar y Zabadani, que es también escenario de choques entre los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) y las fuerzas gubernamentales.
La violencia recrudeció en Siria en medio de la parálisis de los esfuerzos mediadores, que no lograron poner fin a un conflicto que comenzó en marzo de 2011 y derivó en una guerra civil.
Agencias ANSA, DPA, EFE; y Ámbito Financiero

