Tres ruedas en baja, dos en suba y un saldo negativo que hizo retroceder al Dow un 1,15% en lo que fue la mayor baja semanal para lo que va del año. La cifra es lo suficiente como para que algunos se pregunten si ha comenzado o no la «corrección» del mercado -nótese que en el peor de los casos los analistas hablan de corrección y no de una más que temida baja- a la suba del 22,76% que se inició el 3 de octubre pasado. La verdad es que no tenemos la más remota idea si esto está ocurriendo o a punto de ocurrir, si se trata de corrección, baja o suba. Lo más que podemos decir es que el ánimo entre los inversores no parece haber cambiado significativamente en los últimos días (lo que no implica nada para los próximos días). Una evidencia en este sentido es que a pesar del anuncio de que la venta de viviendas nuevas bajó durante febrero por segundo mes consecutivo (las apuestas eran a un incremento, así que fue una pésima noticia que se sumó a un par de balances desilusionantes -Nike, Micron Tech., KBHome, etc.- y algunas novedades asiáticas no muy auspiciosas) la sesión del viernes fue la mejor -la más alcista- de la semana con el Promedio avanzando un 0,27% a 13.080,73 puntos. Otro punto que sugiere que los humores no han cambiado es que la semana que terminó el 16 fue la de mayor suba en el año (2,4%), así que lo perdido hasta el 23 no fue muy significativo y finalmente queda el hecho que el Nasdaq avanzó en las últimas cinco ruedas un 0,41% anotando así seis semanas consecutivas de suba. Para no parecer exultantes, señalamos que de acuerdo con los balances del último trimestre el margen de ganancias de las cotizantes se redujo del 8,72% al 8,32%, siendo la mayor caída -y podríamos decir que la primera- desde que comenzó la recuperación a principios de 2009. Si la historia sirve de patrón, lo que esto significa es que a partir de este año las empresas deberán incrementar sus ventas para «ganar más dinero», abriendo un nuevo panorama para el mercado. Sobre la semana que arranca hoy hay mucho para comentar, pero por sobre todas las cosas -otra vez: si la historia sirve de patrón- no olvidemos que es un período de «window dressing» (vestir carteras por el final del trimestre contable).
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