19 de febrero 2014 - 00:00

Fútbol, Malvinas y negocios bélicos

El ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, dio inicio el 17 de febrero a su segunda visita oficial de tres días a Brasil. La agenda incluye reuniones en Manaos, Brasilia y San Pablo.

La primera escala en Manaos se vinculó con el debut del equipo británico en la Copa del Mundo; el partido tiene un cóctel político explosivo que Hague intenta atenuar con la ayuda del anfitrión, Brasil. Teme reacciones nacionalistas y la "malvinización" de la contienda deportiva.

Haghe recorrió e inspeccionó el estadio Arena Amazonia junto con autoridades consulares y de seguridad brasileñas.

El primer partido entre Gran Bretaña e Italia se jugará en ese estadio el próximo 14 de junio. No podía haber sido más oportuno el match de apertura del equipo inglés; el 14 de junio de 1982, el exgobernador de las islas Malvinas, general Mario Benjamín Menéndez, se rindió ante las fuerzas británicas. Para el Reino Unido y los isleños es una jornada de festejo, cada año celebran el Liberation Day (día de la liberación, en idioma inglés) tras 74 días de "la ocupación argentina", así describen la efeméride.

En el análisis del Foreign Office está presente que el futbol desata pasiones y podrían derivar en violencia entre los miles de entusiastas británicos y sus contrapartes de la región si prende la llama malvinera. El clima político en Manaos contra la selección británica se instaló por reacción a palabras del entrenador inglés Roy Hodgson, quien en momentos del sorteo criticó el calor y la humedad que iba a soportar el plantel del Reino Unido en esa ciudad amazónica. El alcalde Arthur Virgilio Neto contestó que Hodgson no era bien recibido en Manaos.

Hoolligans de un lado y barras bravas locales de otro son el escenario de preocupación que la diplomacia británica trasladó a sus colegas de Itamaraty. Hay antecedentes de agitación del fervor malvinero en justas deportivas, la Casa Rosada auspició un spot para las Olimpíadas Londres 2012 donde se veía a Fernando Zylberberg, capitán de la selección argentina de hockey masculino sobre césped, corriendo por distintos lugares identificables como las islas Malvinas, y finalizaba con el eslogan: "Para competir en suelo inglés entrenamos en suelo argentino". También hubo proyectos de ley, entre ellos el de la diputada del Frente para la Victoria Rosana Bertone, que proponían la obligatoriedad de exhibir en la vestimenta escudos bien visibles con el mapa de las islas.

Ayer en Brasilia, el canciller Luis Figueiredo lo recibió para debatir en el marco de la tercera edición del Diálogo Estratégico Brasil-Reino Unido, espacio de cooperación y negociación funcional a la búsqueda de apoyo para la postulación del Brasil a una silla en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Desde su comienzo en 2010 ya dio beneficios al Reino Unido en el área de la Defensa. Brasil adquirió -con transferencia de tecnología incluida- tres patrulleros oceánicos nuevos construidos por BAE Systems a un costo de 160 millones de euros, los navíos están en servicio, el último de la serie se incorporó a la Marina brasileña en septiembre de 2013. BAE Systems es la contratista exclusiva de la Royal Navy (Armada británica) y puja junto al astillero francés DCNS para quedarse con un millonario contrato de fabricación de seis fragatas de 6.000 toneladas y un navío multipropósito (que puede ser un portaaviones), de acuerdo con el Prosuper (Programa de Obtención de Medios de Superficie) de la Marina brasileña, cuyo presupuesto es de 9.000 millones de euros. El astillero BAE programó, con acuerdo del Ministerio de Defensa inglés, el despido de más de 1.700 operarios de su planta de Portsmouth para el segundo semestre, resultado de un ajuste en el presupuesto castrense.

En las conversaciones entre Hague y Figueiredo también estuvieron el ministro de Defensa, Celso Amorim, y el almirante Júlio Soares de Moura Neto, comandante de la Marina de Brasil. Hoy la última escala en San Pablo será de tinte académico, un seminario sobre derechos humanos en la sede del Instituto Lula con el propósito de afianzar la cooperación en África.

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