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Gobierno abre rápido el canje: apuntará al 95% de aceptación
Desde el primer momento en que Cristina de Kirchner aceptó reabrir por tercera vez el canje, luego del fallo negativo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, la intención del Gobierno era la de darle un guiño a la Corte sobre la voluntad negociadora. Una diferencia con el llamado de 2010 será que ahora no habrá agentes financieros internacionales que se ofrezcan como intermediarios. Aquel año, cuando el actual vicepresidente, Amado Boudou, era ministro de Economía, y Hernán Lorenzino, secretario de Hacienda, la operación fue organizada por Barclay's, Citibank y Deutsche Bank. En el llamado de 2010, en total ingresaron unos u$s 12.000 millones, de un total estimado de unos u$s 20.000 millones que permanecían en default, según los cálculos de esos días.
Actualmente, el volumen total aún en default no superaría los u$s 11.000 millones. Todo este dinero está en poder de fondos buitre (en su mayoría) y de tenedores particulares, la mayoría argentinos y latinoamericanos. Algunos de éstos ya están asociados a la suerte del fondo buitre Elliot en la Justicia norteamericana. La estrategia oficial será bucear en los holdouts que no están litigando en las cortes de los Estados Unidos. El Gobierno, si logra que ingresen entre u$s 2.000 o 3.000 millones al llamado y el porcentaje de aceptación final supera el 95% de la deuda en default en 2001, considerará a la operatoria un verdadero éxito. Los títulos públicos que se ofrecerán a los interesados serán exactamente los mismos que en 2010. Los inversores institucionales recibirán un bono Discount con una rebaja del 66,3% en la deuda original y, además, un bono Global por los intereses a la fecha con una tasa de interés del 8,75%. La totalidad de la suma sería pagada en 2017. En el caso de los individuales, recibirán un bono Par sin quitas, con un Cupón PBI a futuro y sin reconocimiento de los años anteriores. Esta operación sólo será válida para los tenedores de deuda por menos de 50.000 dólares o su equivalente en pesos. En todos los casos se respetará la moneda original (la mayoría de los holdouts posee bonos en dólares). Para ambos tipos de inversores habría un cupón PBI atado al crecimiento de la economía.


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