21 de abril 2010 - 00:00

Gobierno desmilitariza liceos y abre otro frente con uniformados

Padres de cadetes, egresados, organizaciones de ex alumnos liceístas y veteranos de guerra de distintas provincias resisten las reformas de los liceos militares que lanzó el Gobierno. Sus protestas llegaron al Congreso y mañana la Cámara de Diputados escuchará las posiciones en una reunión organizada por el diputado Julio Martínez, presidente de la Comisión de Defensa. La pelea se originó luego de conocerse la Resolución Nº 228/10 de la ministra de Defensa Nilda Garré, que establece, entre otras cosas, la enseñanza teórica del uso de armas y recién en el último año el entrenamiento con una carabina calibre 22, la flexibilización del régimen de internado, (se permitirá seminternado y alumnos externos), la supresión de la disciplina militar (no hay más privación de salida a los cadetes), la opción de ratificar o revocar su decisión de formar parte de la reserva militar al egresar de los institutos y, el reemplazo de la materia Religión (sólo la mantenía el Ejército) por la asignatura «Problemáticas ciudadanas en la Argentina contemporánea».

Alrededor de 3.300 alumnos-cadetes cursan en los 10 liceos de las Fuerzas Armadas distribuidos en varias provincias, siete pertenecen al Ejército, dos a la Armada y uno a la Fuerza Aérea. El Liceo Aeronáutico de Funes, Santa Fe, parece ajeno al debate; los alumnos del último año son muy pocos y la Fuerza Aérea fue pionera (junto con la Armada) en erradicar la enseñanza religiosa obligatoria de sus aulas.

Los aviadores han tenido complicadas experiencias internas con cierta corriente de nacionalismo católico encarnado en la línea de pensamiento de Jordán Bruno Genta que aún parece preocupar a los mandos del edificio Cóndor.

Los liceos son establecimientos de enseñanza secundaria que funcionan bajo la órbita de las Fuerzas Armadas, y su creación respondía a una misión específica: formar oficiales de reserva. El régimen de internado, francos de fin de semana, las guardias nocturnas, las prácticas de tiro con fusil FAL, y las salidas al terreno para campañas dejarán de ser rutina.

Con el argumento de modernizar el sistema educativo castrense, la antropóloga Sabina Frederic, subsecretaria de Formación de la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa, impulsa los cambios dispuestos por Garré. No lo dice el Plan 2010 para Liceos Militares que rige las controvertidas modificaciones, pero el eje central del cambio introducido por Defensa habría surgido de evaluar que el modelo anterior lleva a una militarización temprana de los jóvenes, antes de que estén en condiciones de discernir su vocación.

La principal preocupación de padres, ex alumnos y asociaciones de liceístas radica en que las modificaciones hieren de muerte el adiestramiento militar característico en estos institutos.

«Si se elimina la instrucción básica del manejo del fusil FAL que cumplieron sin problemas camadas anteriores, se flexibiliza el entrenamiento militar y se deja de formar hombres para la reserva ¿qué sentido tiene mantenerlos en funcionamiento?», dicen a coro. La sospecha de que tras las modificaciones viene el cierre inexorable se alimenta por un antecedente que ocurrió en 2006. En aquella oportunidad y en medio de las reformas que motorizó el Gobierno en el área de Defensa, se había estudiado transferirlos a las administraciones provinciales.

«Necesitamos discutir la situación en los liceos militares en el marco más amplio de la formación de reservas para el caso de los conflictos armados, o desastres naturales donde se necesiten más efectivos, como quedó demostrado tras el terremoto en Chile. La reserva tiene que ver con la existencia misma del Estado nacional y su monopolio del uso legítimo de la fuerza armada», explicó el diputado Martínez. Defensa quedó en medio de una batalla legal en dos provincias: Mendoza y Córdoba, done grupos de padres presentaron recursos de amparo con el propósito de impedir que los liceos se transformen en colegios secundarios sin formación castrense.

Buscarán el apoyo del vicepresidente Julio Cobos, ex cadete del Liceo Militar General Espejo de la provincia de Mendoza. «Tan mal no les ha ido a los liceístas, de los cuatro presidentes electos desde el restablecimiento de la democracia en 1983, dos egresaron de liceos militares: Raúl Alfonsín del General San Martín (Buenos Aires) y Fernando de la Rúa del General Paz (Córdoba) y, también un vice, Cobos, del General Espejo (Mendoza), apuntó un ex alumno-cadete.

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