17 de agosto 2009 - 00:00

Gobierno ordena apurar leyes antes del 10 de diciembre

El santafesino Agustín Rossi -junto a Graciela Camaño- quiso convencer a su bloque el miércoles pasado de que transita por su mejor momento. El Gobierno le tomó la palabra y ahora ordena apurar todas las leyes pendientes.
El santafesino Agustín Rossi -junto a Graciela Camaño- quiso convencer a su bloque el miércoles pasado de que transita por su mejor momento. El Gobierno le tomó la palabra y ahora ordena apurar todas las leyes pendientes.
Al santafesino Agustín Rossi quizás se le fue la mano el miércoles pasado a la hora de defender el proyecto oficial que prorroga por un año la vigencia de las facultades delegadas al Poder Ejecutivo, entre las que se encuentra la de manejar aranceles aduaneros y, por lo tanto, las retenciones. El discurso del jefe del bloque oficialista no sólo fue seguido por su propia bancada, como una nueva declaración de guerra contra la oposición (festejada por el ultrakirchnerismo hasta el hartazgo), sino también por el Gobierno que, en esa victoria en la votación por las facultades delegadas, vio un retorno a la época en que no necesitaba negociar nada en el recinto.

De ahí el endurecimiento que comenzó a detectarse en el kirchnerismo desde ese día. Como lo hizo en dos ocasiones con el propio Rossi y con Miguel Pichetto, Cristina de Kirchner volvió a ordenar que sus bloques en el Congreso no cedieran ante ningún pedido de los rivales.

La oposición también aportó lo suyo para alimentar la dureza oficial: el kirchnerismo consiguió aprobar la prórroga de las facultades delegadas sin ceder algún punto importante en ese proyecto. La prórroga se hizo por un año, como quería el Gobierno, y no por los seis meses que reclamaron los bloques de izquierda para apoyar la votación y sólo se prometió el funcionamiento de una comisión para revisar esas leyes, algo que en realidad debe hacerse desde 1994.

La victoria del oficialismo el miércoles por la noche arrastró también al armado de una nueva agenda que intenta apurar la definición de todas las leyes pendientes antes del 10 de diciembre.

Temas complicantes

Aunque por ahora la delegación o los superpoderes parezcan las peleas de fondo con la oposición, hay otros temas en el horizonte que pueden complicar al Gobierno. Antes de fin de año deberá aprobar el Presupuesto nacional 2010 y, si se cumple la promesa oficial, el debate dentro de esa ley, el futuro de las retenciones a las exportaciones de granos. Por lo menos así lo prometió Rossi en Diputados.

Al mismo tiempo están pendientes la renovación de la vigencia de todo el Impuesto a las Ganancias, del impuesto al cheque, del de emergencia sobre cigarrillos, parte del monotributo, un tramo del impuesto a los Bienes Personales, el impuesto sobre el capital de cooperativas, el impuesto a la ganancia mínima presunta y el régimen de reintegros a los fabricantes de bienes de capital.

Todo es paquete significa nada menos que el 40% de la recaudación nacional y aunque deba aprobarse su vigencia antes que caduque a fin de año es imposible pensar que la oposición se arriesgue hoy a dejar al país sin el Impuesto a las Ganancias, por ejemplo.

El problema, entonces, no es ése, sino que la prórroga de impuestos siempre ha sido el momento justo para que los gobernadores y la oposición presionaran por aumentar la distribución de fondos a las provincias. Se lo hicieron Eduardo Duhalde y otros gobernadores a Carlos Menem en 1996, cuando el entonces presidente debió ceder y aumentar a las provincias y el famoso fondo del conurbano para garantizarse la votación.

Cheque

A esa puja ahora se sumará el impuesto al cheque sobre el que las provincias reclaman mayor participación (hoy la Nación se lleva un 70% y el resto se coparticipa). De hecho esa exigencia formó parte de las promesas de campaña de todos los partidos, salvo el kirchnerismo.

Para la visión de Cristina de Kirchner, todo ese paquete deberá aprobarse antes del 10 de diciembre. Y en esto la Casa Rosada, una vez más, no parece dispuesta a negociar. De hecho, es lo que ya ordenó, pero para lograrlo necesita reeditar el resultado de Diputados en demasiadas sesiones antes que entregue la mayoría real a la oposición en diciembre.

Si el Gobierno consigue aprobar todas las leyes antes de esa fecha, el Congreso deberá esperar un largo receso antes de volver a reunirse. Se sabe que con todos esos conflictos solucionados Cristina de Kirchner no convocará a sesiones extraordinarias y menos a una prolongación de las ordinarias. Hasta abril de 2010 sólo se verán por los pasillos del Palacio los tours de alumnos de primaria y secundaria que hacen la visita semanal.

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