21 de marzo 2017 - 00:00

Husmea Trabajo en los papeles del triunvirato de CGT

Triaca cumplió su advertencia y pidió los padrones del Congreso que unificó la central en agosto pasado.

El Gobierno concretó ayer su amenaza de hurgar en los papeles de la CGT para detectar eventuales irregularidades en su actual conformación. El paso lo dio el Ministerio de Trabajo como parte de una estrategia -que adelantó este diario- orientada a hostigar al sindicalismo tradicional en la previa del paro nacional convocado para el 6 de abril. En la central obrera recogieron el guante: dijeron que responderán cada objeción y de paso avisaron que no admitirán un eventual quite de personería gremial a los sindicatos docentes, otro expediente que desde ayer tramita en paralelo en la cartera laboral.

La controversia tiene como base una serie de impugnaciones que presentó el sindicalista rural Gerónimo Venegas (Uatre) al Congreso de CGT que en agosto pasado dio como fruto la unidad de la central con un triunvirato a la cabeza, integrado por Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. Esas objeciones, que hasta hace poco permanecían cajoneadas, fueron reactivadas por el equipo que coordina Jorge Triaca al calor de la escalada de conflictividad planteada contra el Gobierno.

Ayer el director nacional de Asociaciones Sindicales, Horacio Pitrau, envió una cédula a Azopardo 802. En el escrito se insta a la CGT a presentar documentación del cónclave de Obras Sanitarias que reunificó la organización después de años de estar partida en tres sellos. En una primera instancia se les dio a los abogados de la organización 10 días para enviar los padrones originales -o copias certificadas- utilizados para convocar a los congresales que votaron la nueva estructura de la central. Ese acto, en el estadio de Obras Sanitarias, terminó con la elección de un triunvirato de conducción en lugar del nombramiento de un secretario general a solas, como prevé el reglamento interno.

Uno de los puntos objetados por Venegas es la realización de un Congreso extraordinario, previo al ordinario que unificó las tres vertientes de la CGT, con el único objeto de validar la formación de un trío de secretarios generales. El gremialista rural alegó aparentes inconsistencias en ese acto y la eventual invalidez de su resultado. En Trabajo, en tanto, explicaron que además de esas impugnaciones se analizan otras posibles irregularidades, como la falta de cumplimiento de la ley de cupo femenino y la validez general del Congreso por la fecha de concreción: en esa línea, un funcionario recordó que en ese momento todavía tenía mandato legal la entonces denominada "CGT oficial", liderada por el metalúrgico Antonio Caló.

Se trata, de todos modos, de elementos que en tiempos de concordia jamás hubieran sido siquiera analizados por el oficialismo, como reconocen los propios funcionarios. En la propia central obrera admiten que la estrategia tendrá su límite una vez superado el trance del paro nacional y reanudadas -como esperan en ambas veredas- las negociaciones.

El otro expediente relacionado con la personería de los gremios docentes, iniciado por el Gobierno bonaerense e ingresado ayer formalmente al Ministerio de Trabajo nacional, también avanzará al mismo ritmo del conflicto entre esas organizaciones y la administración de María Eugenia Vidal. Desde CGT, sin embargo, aclararon que seguirán de cerca ese trámite y que un posible quite de personería gremial -el extremo de ese expediente- significará un quiebre más severo en la relación con el Ejecutivo nacional.

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