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Investiga un juez la falla que dejó al país sin vuelos
El magistrado intervino porque el aeropuerto de Ezeiza está bajo su jurisdicción y los hechos de «público y notorio» fuerzan a esclarecer qué fue lo que pasó. La Justicia no se hizo eco de manifestaciones gremiales -no hubo denuncia formal- que dieron cuenta ayer de la posibilidad de sabotaje y que habían señalado a un grupo de controladores de la Fuerza Aérea que aún prestan servicio en la ANAC, organismo presidido por Alejandro Granados. En el plano político reaccionó el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Presionó por soluciones al secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y éste a su vez a Granados, jefe de la ANAC; de allí salió la primera medida: convocar al país a expertos de la empresa austriaca Frequentis para que den una explicación a la inesperada avería del sistema y de los dos equipos de respaldo (back up) disponibles.
El 15 de octubre de 2002 la Fuerza Aérea inauguró el centro de control de tráfico aéreo de Ezeiza donde se instalaron equipos provistos por las firmas Lockheed Martin, Rohde & Schwarz, y la austríaca Frequentis fue la encargada de los sistemas de comunicación de datos y audio que mejoraron la performance del denominado ACC Ezeiza (Centro de Control de Área).
La falla que paralizó los vuelos el lunes se produjo en el sistema provisto por Frequentis, que integra la totalidad de las comunicaciones aire-tierra y las tierra-tierra. Enlaza los aviones con los controladores y éstos a su vez con los operadores de las torres y los rodajes en pista, en tiempo real por medio de una interfase gráfica sensible al tacto (similar a la utilizada en teléfonos celulares). Es un equipo computarizado (hardware) que por medio de un software específico desarrollado por la empresa austríaca basado en Linux vincula (en conferencia) todo lo que se habla durante las operaciones aéreas (aterrizaje, despegue, rodaje, meteorología, etc.) de los aparatos civiles.
Granados, hijo del intendente de Ezeiza hoy alineado con la autodenominada organización La Cámpora, quedó en medio de las presiones de la Justicia y de su jefe en el Gobierno, De Vido, y se duda del mantenimiento del sistema provisto por Frequentis. Hay registros que indican que el 26 de marzo de 2007 el sistema de comunicación quedó fuera de servicio durante 20 minutos, entre las 11.45 y 12.05, pero sí funcionaron los equipos de back up.
La ANAC contrató a una empresa argentina para llevar adelante el mantenimiento; las autoridades del organismo no dieron a conocer el monto que se abona por el servicio, el último dato disponible es de 2007, cuando se pagaron 439.800 pesos anuales a la empresa Sertecom.
El percance tocó otro nervio: a fin de mes arriba al país la comisión de inspectores de la Administración Federal de la Aviación de los Estados Unidos (FAA, las siglas en inglés), quienes auditarán la situación de la Argentina y decidirán si cumple o no los estándares internacionales de seguridad y confiabilidad aérea; anticiparon por nota que podría descender a categoría 2.
La agitación llegó también a la Secretaría de la Presidencia, encargada de la agenda de los vuelos presidenciales. En un año electoral el peor escenario es la cancelación de visitas programadas para el apoyo de Cristina de Kirchner a los candidatos kirchneristas. La mandataria tenía previsto encabezar ayer un acto en Salta (la inauguración de una planta de cerámicas) que iba a servir además para apuntalar a los candidatos en la provincia con miras a las elecciones del próximo 10 de abril, y fue cancelado por el percance técnico que sufrió Ezeiza.
El armado de los viajes venía con otra baja: el avión Fokker F-28 matrícula T-04 (que tiene configuración vip, fue el primero utilizado para traslado de presidentes) está inutilizado por una avería en un ala. El hecho ocurrió en instalaciones de la base aérea El Palomar los primeros días de noviembre de 2010, cuando por reparaciones del Aeroparque las operaciones aéreas se trasladaron a ese predio militar. Como en el caso de los equipos de comunicaciones del ACC de Ezeiza, la avería del T-04 fue sospechada de sabotaje y se abrió una investigación a cargo del juez federal de Morón Jorge Rodríguez.


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