25 de marzo 2014 - 00:00

J. Beuys: el arte y la vida como realidades indisolubles

Joseph Beuys en “La revolución somos todos”, una de las más de 110 obras de la exhibición del artista alemán  que entendía el arte como agente de cambio individual, social y político.
Joseph Beuys en “La revolución somos todos”, una de las más de 110 obras de la exhibición del artista alemán que entendía el arte como agente de cambio individual, social y político.
La Fundación Proa de La Boca acaba de presentar una extensa exhibición del alemán Joseph Beuys (1921 - 1986), uno de los grandes artistas de Posguerra. Las más de 110 obras que van desde 1955 hasta 1985 ponen en evidencia, no sólo la complejidad del arte de Beuys y la diversidad de intereses que lo mueven, sino además el comienzo del llamado campo expandido del arte. A la multiplicidad de formas expresivas que utiliza el artista, como acciones y performances, objetos y dibujos, se suman las teorías educativas y la actividad política.

Para presentar a Beuys se montó en Proa un inmenso mural fotográfico de su rostro. Allí está él, con el infaltable sombrero de fieltro que cubría las cicatrices del accidente aéreo que sufrió en la Segunda Guerra Mundial, episodio legendario que marcaría toda su obra. Beuys tenía 22 años y era artillero de un avión que durante una tormenta de nieve cayó en Crimea. Si bien fue rescatado finalmente por el ejército alemán, Beuys relata que una tribu siberiana curó sus heridas con grasa, lo alimentó con miel y lo abrigó con fieltro, elementos clave que lo acompañarán a lo largo de una vida que se confunde con su arte.

Las primeras salas de la muestra están dedicadas a facilitarle al espectador el ingreso en el universo del artista. Allí se descubre el bastón de Beuys, las pequeñas pizarras que testimonian su fe en la educación, los sellos que delatan los comienzos de su militancia política, los materiales que él utiliza, con el acento puesto en sus cualidades, y los símbolos que se abren a las más diversas interpretaciones, como la cruz de hierro o la rosa roja. Desde el techo cuelga uno de los trajes de fieltro.

La producción del artista, mayormente ajena al esteticismo, recién cobra sentido cuando las acciones y las obras a veces feroces- ejercen su capacidad movilizadora, cuando suscitan en el espectador la toma de posición, cuando lo inducen a interpretarlas y a formular hipótesis.

Ante los objetos que Beuys diseñó para brindarles el estatus de arte, como el trineo cargado con una manta, una dosis de grasa y una linterna, la curadora de la Fundación Proa, Cintia Messa aclara que el pensamiento fundamental del artista gira en torno de la acción. "Más allá de las metáforas y los discursos de los inicios de su carrera, la acción es el dispositivo que utiliza para provoca el cambio y la transformación", sostiene Messa y agrega que él educaba siempre con el ejemplo. Cuando decía "para comenzar a trabajar hay que ordenar", usaba con sus alumnos la escoba que se exhibe en la muestra. La referencia es básica, elemental. Pero en realidad el artista no quería limpiar el piso con una escoba. No es eso lo que desea ordenar. Beuys aspiraba a redimir a la sociedad alemana, incluso a la humanidad, su verdadero afán era sacarla de la impotencia y comprometerla con el arte social para modelar una arquitectura colectiva.

En el año 1963 realiza en una galería de Dusseldorf la célebre acción "Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta". En el video el artista aparece untado con miel y lleva fragmentos de oro puro mientras sostiene en sus brazos una liebre a la que le muestra la exposición. Entretanto, camina de un cuadro a otro. La "visita guiada" al animal muerto habla tanto de la necesidad de explicar el arte, como de la imposibilidad de comunicarlo con palabras. El propio artista aclaró el sentido de untar su cabeza con miel, que "es una sustancia viva", porque "el pensamiento humano también puede estar vivo".

A Beuys no le interesaba la obra de arte en el sentido tradicional, su aporte consiste en apelar a su capacidad de estimular ideas, cambios. Además, buscó como un chamán la curación.

La otra célebre performance, "Coyote, I like America and America likes me", muestra su chamanismo, un tópico especial en su historia. En el año1974, Beuys se encerró en la galería de arte René Block de Nueva York con un coyote salvaje. Estuvo allí durante tres días y la acción terminó cuando el coyote comió de su mano.

En la Academia de Bellas Artes, Beuys había mostrado interés por las ciencias naturales, estudió escultura, de allí su teoría de la "escultura social", además de música. Sus conocimientos musicales lo acercaron al grupo Fluxus. Durante una acción de 1964 donde se escuchaba vociferar a Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, un espectador indignado golpeó a Beuys en la cara. La difundida fotografía que lo muestra con la nariz sangrando y con una cruz en la mano, lo colocó como el protagonista estelar en el escenario del nuevo arte alemán.

En 1967 fundó el Partido de los Estudiantes como Metapartido y, en 1971, creó la Organización para la Democracia Directa por Referéndum Libre. En una sala de Proa están la piezas seriadas que utilizaba en sus acciones, como la foto de cuerpo entero llamada "La revolución somos todos", donde aparece caminando como un iluminado, con la mirada hacia el frente. Hay un video con el canciller de Alemania Willy Brandt, donde Beuys le imparte conocimientos sobre el modo eficaz de dirigirse al público (sabiduría que, por naturaleza, dominaba). La exhibición profundiza su carácter documental al presentar todas las piezas de "Una acción en la calle" o "Ejercicio de supervivencia": los panfletos que distribuía en una bolsa de fieltro especial o las piedras para los muros en sus pulcras cajas de madera. El concepto de "obra de arte" está dado por las cualidades formales de estas piezas y su condición seriada.

En 1972 la Academia de Dusseldorf donde Beuys ensenaba arte, en desacuerdo con el rumbo de sus ideas lo despide. Los estudiantes organizaron huelgas y protestas generalizadas.

A partir de entonces llegarían los honores: lo nombran miembro de la Academia de Bellas Artes de Berlín, Warhol lo retrata, participa de la Bienal de San Pablo y en 1979, presenta su primera retrospectiva en el Museo Guggenheim de Nueva York.

Antes, incansable, había abierto espacios de diálogo en la V Documenta de Kassel, para instaurar una discusión con el público a lo largo de 100 días y recuperar la capacidad de conversar. Así cobran fama sus teorías y el famoso enunciado: "Todo hombre es un artista".

Con la teatralidad que lo caracterizaba Beuys se dedicó a defender la naturaleza. En 1981 coloreó junto a Nicolás García Uriburu las aguas del Rhin en Düsseldorf. Una serie de botellas que contienen el agua contaminada del río se exhiben en Proa. Al año siguiente, para la Documenta VII, ambos artistas plantaron 7 mil robles junto a unos bloques de concreto.

En la muestra de Beuys se respira el clima de la Alemania de posguerra, Proa es el territorio donde las ideas del artista se cruzan con las de Rudolf Steiner, Martin Heidegger y Marcel Duchamp.

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