- ámbito
- Edición Impresa
Kirchner, entre el clamor y la presión del peronismo
Néstor Kirchner ve mutar de pedido en exigencia, por parte de un inquieto peronismo bonaerense, que sea candidato a diputado en la provincia.
El patagónico, claro, no es ajeno al show que, bajo el influjo de Carlos Kunkel y Alberto Balestrini, la ultra K
-y protokirchneristas- Corriente Peronista Federal, que patrocina Luis Ilarregui, lo proclame «in absentia» como el único candidato posible en la provincia.
Este atardecer, Kirchner estará en Lomas de Zamora, mientras en el ND Ateneo una ristra larga de peronistas lo nomimará como postulante. Si no se tratara de actores de indudable ADN K, hasta podría presumirse que más que un respaldo es una intimación, o un mix.
Menos ambiguo, el alcalde de José C. Paz, Mario Isshi, uno de los caudillos que Kirchner puso a pilotear la campaña bonaerense, ayer rompió los moldes. «El peronismo necesita que Kirchner sea primer candidato a diputado en la provincia» le dijo a Ámbito Financiero.
«Debe ser él, necesitamos que sea él». Es el único candidato insistió Isshi. Es un giro en el operativo clamor que, ahora, tiene todos los indicios de ser un reclamo, o una presión, para que el patagónico no contemple la posibilidad de no presentarse. El mismo libreto usó Hugo Moyano.
El acto, al que el ex presidente había prometido ir -esperan, en su lugar, a Julio De Vido- será más visible que la maniobra que Balestrini y Moyano, con consulta en Olivos, digitaron en el PJ bonaerense para degollar las internas a la que obliga la carta orgánica partidaria.
Control supremo
«No hay tiempo» se avisó. Con eso, Kirchner evitará una primaria en el PJ y se apropia, vía Balestrini, del control supremo del partido para dibujar las boletas y pergeñar alianzas. Esa costura se coronará con un congreso del peronismo de Buenos Aires.
El motivo: una interna partidaria excluiría, de manera prematura, a dirigentes y sectores del PJ bonaerense que se verán tentados, ya sin destino en el planeta K, de correr a los brazos de Francisco de Narváez y del «ex compañero», Balestrini dixit, Felipe Solá.
Oficios
Todo se enlaza. El show proclamatorio de los ultra K y la verticalización del PJ con la supresión de internas forman parte del operativo Kirchner 2009 que, como contó ayer Ámbito Financiero, tuvo su capítulo legal con el cambio de domicilio del patagónico.
Así y todo, ayer Olivos ardió. A media tarde, los operadores K, encabezados por Florencio Randazzo y Juan Carlos Mazzón, se instalaron en la residencia. Antes, en Casa Rosada, el ministro del Interior se encerró un rato largo con Sergio Massa. No se habló de gestión.
En La Plata, a esa hora, por indicación de Daniel Scioli, el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, aceleró el decreto para unificar las elecciones bonaerenses con las nacionales. Un rato después, el PJ bonaerense, respaldó por unanimidad el anticipo electoral.
Fue una tarde frenética, plagada de versiones. Una encendió todas las alarmas en el despacho de Scioli. Circuló, envenenada, entre los peronistas y voceaba que el gobernador podría, en caso que Kirchner no quiera competir, encabezar la boleta.
«No va a ser candidato. No hay ninguna posibilidad», se avisó desde La Plata. Fue el otro artificio preferido de la jornada, detrás de la reaparición, como en noviembre pasado, de la alternativa de que Massa se convierta en el principal candidato del kirchnerismo.
Las palabras de Isshi, respecto de la «necesidad» de que sea Kirchner, fueron reveladoras sobre la postura de los intendentes -el de José C. Paz expresa a buena parte de los del conurbano- ante la alternativa de postular a cualquier otra figura que no sea el patagónico.
Hasta Mabel Müller, por la negativa, pidió por el ex presidente. «Si Kirchner es candidato, el partido debe pelear para que los demás postulantes sean bonaerenses». Se convirtió en el imán de todas las miradas. Ninguna piadosa.


Dejá tu comentario