11 de noviembre 2010 - 01:14

La Argentina, pieza clave en el proyecto de Rousseff

EL PAÍS YA ABSORBE CASI TANTO COMO EEUU EN EXPORTACIONES BRASILEÑAS. LA INDUSTRIA DECLINA VIEJAS QUEJAS

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
San Pablo - La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, asumirá el poder el próximo 1 de enero en un contexto de robusto intercambio comercial con la Argentina, que este año podrá alcanzar una cifra récord y abre para el nuevo Gobierno mayores posibilidades de fortalecer la integración política y económica entre ambos países.

«Es un momento excepcional que le da fuerza al nuevo Gobierno para estrechar todavía más las relaciones con la Argentina, no sólo desde el punto de vista comercial y político, sino también desde otras perspectivas de cooperación e integración», comentó a Ámbito Financiero el analista de comercio internacional Fernando Nogueira.

Entre enero y octubre de este año, las exportaciones brasileñas con destino a la Argentina aumentaron el 53% con respecto al mismo período de 2009, según cifras oficiales del Gobierno brasileño. «La integración con la Argentina continúa avanzando, con aumento creciente de las exportaciones para los dos países. Hoy la Argentina ya es un socio que importa de Brasil casi el mismo volumen que Estados Unidos», afirmó esta semana el secretario (viceministro) de Comercio Exterior, Wélber Barral, al presentar el balance de la balanza comercial de octubre. En el acumulado oficial del año (hasta septiembre), la corriente comercial con la Argentina alcanza a u$s 23.629 millones, con un superávit para Brasil de u$s 2.436 millones, con destaque de la compraventa automotriz recíproca, de equipos de telefonía móvil brasileños y para trigo argentino.

En agosto, representantes de ambos gobiernos reunidos en Brasilia, calcularon que la corriente comercial bilateral puede superar este año la cifra récord de 30.800 millones de dólares alcanzada en 2008, lo que implicaría para la Argentina un déficit cercano a los 2.000 millones de dólares.

El panorama favorable en las relaciones comerciales con la Argentina hizo que, a pesar de los reclamos de algunos sectores de Brasil que se sienten amenazados por sus competidores argentinos, la brasileña Confederación Nacional de la Industria (CNI) descartara presentar al nuevo Gobierno un pedido de medidas especiales para el tratamiento de las mutuas relaciones comerciales.

En los últimos años se han presentado una serie de disputas en los llamados «sectores sensibles» para la economía de ambos países, como el de la «línea blanca» de electrodomésticos, calzado, automotor y trigo, entre otros.

La patronal entregó durante las elecciones un documento con peticiones del sector a los entonces tres principales candidatos a la presidencia, en el que la industria brasileña exponía una serie de consideraciones entre las que se destacaban el control de capitales, el estímulo a las inversiones y a las exportaciones, y la preocupante apreciación del real con respecto al dólar, pero el texto no incluyó ningún tipo de solicitud especial de medidas para abordar el asunto del comercio con la Argentina. Situación diferente a la que se da con China, país sobre el que se acumulan reclamos para que el nuevo Gobierno tome medidas para frenar la creciente inversión de capital proveniente del gigante asiático en áreas fuertes de la economía brasileña, como la minería y la producción de soja.

«En un comercio fluido como el que existe con la Argentina siempre se van a presentar reclamos de un lado o del otro, y algunos sectores ya vienen tratando sus asuntos particulares con sus similares argentinos y con los respectivos gobiernos. Para la nueva administración no tenemos ningún pedido especial, pues confiamos en el diálogo y en los mecanismos establecidos en recientes reuniones para resolver los problemas que son puntuales en la importante corriente comercial bilateral que tenemos. Queremos que las disputas con la Argentina sean sólo en el fútbol», dijo a Ámbito Financiero, el nuevo presidente de la CNI, Robson Braga.

El empresario, sin embargo, se mostró contrario al actual modelo del Mercosur, bloque defendido por Rousseff desde su campaña. «El Mercosur necesita todavía resolver asuntos políticos que están pendientes y que le pueden dar un sentido de gobernabilidad para alcanzar mayores acuerdos desde el punto de vista comercial, tanto a nivel interno, como desde la internacionalización del bloque. El Mercosur, como está ahora, es un obstáculo para que los países que lo integran, en especial Brasil y la Argentina, puedan negociar libremente acuerdos comerciales con otros países y bloques. Pues con un Mercosur ampliado, con Venezuela, Perú, Colombia, Chile... como se pretende con la Unasur (Unión Suramericana de Naciones), tenemos un gran potencial y fuerza para que la región sea protagonista en el comercio global», opinó Braga. Esa visión fue expresada durante la campaña por el candidato socialdemócrata José Serra, pero, claro, el futuro no será suyo.

En paralelo a las negociaciones para resolver asuntos puntuales en el comercio bilateral, los gobiernos de la Argentina y Brasil han fortalecido los mecanismos de integración de mercados a través de acuerdos, como el uso de las monedas locales para las negociaciones comerciales y la reciente creación de un fondo de fomento para estimular sectores productivos.

Los dos países crearon el mes pasado un fondo por u$s 200 millones, cuyos recursos serán destinados a la financiación de proyectos de integración productiva bilateral, en especial de estímulo a la pequeña y mediana industrial a través de aportes del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil, la principal institución pública de fomento del país, y el Banco Nación y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) de la Argentina.

En 2008, se estableció un mecanismo para que las negociaciones bilaterales se realicen con la moneda local y no sujetas al cambio del dólar.

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