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La Argentina y Brasil impondrán más trabas al ingreso de capitales
LO DEFINIERON EN LA REUNIÓN DEL FMI. ES PARA AMORTIGUAR CONSECUENCIAS DE «GUERRA DE DIVISAS»
Carlos Burgueño - Enviado especial
Según el análisis que hicieron en varios encuentros Amado Boudou y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, la situación financiera y cambiaria actual continuará por varios meses. Es decir, un contexto que incluye tasas bajas de interés y la eventualidad de una guerra comercial ante la devaluación del dólar frente a otras monedas, especialmente el yuan chino.
Frente a esta realidad, se resolvió que desde esta semana haya un primer monitoreo de cada país. Si la situación actual continúa, no se descarta un encuentro cumbre de funcionarios de ambos países para definir una toma conjunta de medidas.
El FMI propuso abiertamente en la reunión que se deje funcionar al mercado, lo cual implicaría, para la interpretación argentina y brasileña, que los países emergentes deberían dejar apreciar sus monedas, con el consiguiente impacto negativo que tendría para sus estructuras productivas. En el caso local, además, se menciona que el tipo de cambio no tendrá, por decisión política del Gobierno de Cristina de Kirchner, mayores alteraciones fuera de los $ 4,11 que figuran en el Presupuesto 2011.
La situación igualmente sería más grave para Brasil. Ese país sufrió en los últimos meses, según declaró el propio titular del Banco Central, Henrique Meirelles, en esta ciudad, una evidente apreciación cambiaria que obligó al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a tomar medidas para limitar el ingreso de capitales.
Si bien en la Argentina por el momento no se advierte un recalentamiento en el ingreso de capitales de corto plazo, se mencionó que diariamente el BCRA sigue minuto a minuto esa variable. Marcó del Pont dijo el fin de semana que en este escenario cobra importancia, por ejemplo, el mantenimiento del encaje del 30% al ingreso de capitales financieros, cuya abolición reclamaba la Bolsa de Comercio. «Si hubiera prosperado el lobby de un sector del mercado, hoy la situación sería más complicada», reflexionaba una fuente del Gobierno argentino. «Hace algunos meses, la Argentina advertía en soledad en distintos foros internacionales el riesgo que entrañaba el movimiento de capitales especulativos y las eventuales apreciaciones cambiarias. Hoy hay coincidencia plena entre los países emergentes sobre estos peligros y sobre la necesidad de coordinar controles y evitar la apreciación de sus monedas», completaba.


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