5 de diciembre 2012 - 00:00

La Corte por ahora ni piensa entrar en debate por los medios

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
La puja por la ley de medios comienza a perder posiciones en la agenda de la Corte Suprema de Justicia. Luego de una semana con dos acordadas sobre la cuestión (una para requerir una sentencia de fondo y otra para que la Cámara Civil y Comercial decida sobre las medidas cautelares), la reunión de ayer entre los ministros abordó temas distintos, lejanos a la polémica, como los reclamos de los jubilados a la ANSES o el acceso a la información pública (ver nota aparte).

Los magistrados entienden que su rol organizador ya ha sido cumplido. En primer lugar llamaron al juez subrogante Horacio Alfonso a que emita una sentencia de fondo. Le fotocopiaron los seis cuerpos de la causa en la que litiga Clarín y le asignaron un notificador especial. Apuraron además la resolución sobre la recusación en la Cámara Civil y Comercial a fin de que haya un fallo sobre la extensión a la medida cautelar que pide la empresa y que vence el 7 de diciembre.

A pesar de ser el mismo tema los escritos, firmados por unanimidad, se conocieron con 24 horas de diferencia. Esta diferencia dio lugar a múltiples interpretaciones, algunas de tono político y otras más pedestres, que dieron cuenta de un supuesto error técnico. La explicación en el cuarto piso de la calle Talcahuano: la Corte esperó a que se integrase la sala con el sorteo de los jueces del fuero Contencioso Administrativo para definir sobre las recusaciones impulsadas por el Gobierno. Una demora generada en la dirección de Tecnología del Consejo de la Magistratura (el sorteo fue informático) cuyo origen todavía no es claro.

La Corte no quiere intervenir en la pelea Gobierno-Clarín por la ley de medios. Los ministros lo entienden como un conflicto más propio de la arena política, o sea, sumamente volátil. Será por eso que ayer por la mañana recordaban que todavía hay resoluciones pendientes sobre la fusión Cablevisión-Multicanal, archivos que datan de hace cinco años cuando el ánimo entre ambos actores era la antítesis del actual. «¿Cómo será ese ánimo en dos años?, ¿Y en tres?», se preguntaban los «justices» mientras recordaban esa máxima peronista que sostiene que «se vuelve de todo, menos del ridículo».

La atención de la Corte está puesta ahora en lo que decida Alfonso. El máximo tribunal espera un fallo de fondo, que dé por tierra con la llamada «justicia cautelar». Hay, además, una motivación técnica. El fallo de la Corte sobre la Ley de Medios ha dado lugar a distintas interpretaciones. En la calle Talcahuano atribuyen esto a que sin una sentencia sobre la cuestión central (la constitucionalidad de los artículos de desinversión) es complejo lograr resoluciones consistentes.

Se trata de una explicación distinta a la que se esgrime en la Cámara Civil y Comercial, donde alegan que el fallo que admite la medida cautelar a favor de Clarín fue escrito por una sola persona (Francisco de las Carreras), mientras que el de la Corte tiene distintas plumas y por eso las «convenientes» interpretaciones de un lado y del otro.

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