2 de febrero 2015 - 00:21

Lijo decide si retiene la denuncia (Gobierno y Corte, en puja sigilosa)

FINALIZA LA FERIA DE VERANO. MAGISTRADO PODRÍA ENVIAR LA INVESTIGACIÓN DE NISMAN A CÁMARA FEDERAL PARA SORTEO

Ariel Lijo, Alberto Nisman, Juan José Galeano y Ricardo Lorenzetti
Ariel Lijo, Alberto Nisman, Juan José Galeano y Ricardo Lorenzetti
 El final de la feria judicial de invierno volcará hoy todas las miradas hacia el juez federal Ariel Lijo quien debe decidir si retiene el expediente que tiene por objetivo investigar la denuncia por supuesto encubrimiento de la pista iraní formulada por Alberto Nisman antes de morir.

La decisión de Lijo encierra temores y aspiraciones por partes iguales en escenarios decisivos tanto en el Gobierno como en la Corte Suprema. Sucede que el juez tiene buena sintonía con Ricardo Lorenzetti a quien el kirchnerismo elige personificar como el causante de sus complicaciones en el fuero federal. Ese buen trato de Lijo para con el titular de la Corte también corre en dirección a Daniel Scioli, el aspirante a la presidencia más taquillero que en estos momentos ofrece el oficialismo. Este cuadro de amistades ha sido analizado desde múltiples perspectivas en las últimas horas, especialmente en el kirchnerismo duro cuyos exponentes tienen, según quién se trate, opiniones variopintas sobre el juez. Mientras algunas panorámicas lo ubican como comprometido con Lorenzetti, otras lo vislumbran más en sintonía con su historia que es la de casi cualquier juez federal, o sea, un singlista en materia de amistades e influencias.

En el Gobierno buscan medir esas interpretaciones mediante un seguimiento de los movimientos del hermano del juez, el abogado Alfredo Lijo.

No todo es especulación política. En ambas esquinas (Gobierno y Corte) no han dejado de percibir que la denuncia de Nisman se introduce en el juzgado de Lijo en el marco de la causa 3446/2012 caratulada "Velazco, Carlos Alfredo y otros", expediente que investiga a los secretarios Susana Spina, Carlos Velasco y Javier de Gamas que se desempeñaban en el juzgado de Juan José Galeano donde habrían acontecido maniobras de encubrimiento. Nisman sostiene en las páginas 285/286 que presenta su denuncia en el juzgado de Lijo porque éste tiene las investigaciones por el encubrimiento de la causa AMIA, concretamente la pista siria. Es un criterio que no es del todo exacto ya que se trata de un hecho distinto y de también de imputados distintos.

En la causa "Velasco" donde formula la denuncia Nisman se les imputan a los secretarios de Galeano (Spina llegó a hacer un pedido de eximición de prisión incluso antes de declarar como testigo) los hechos por los que ya fue elevado a juicio Galeano y los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia. En esa causa, el 15 de diciembre pasado la sala de la cámara del crimen que interviene en la investigación de Lijo cuestionó al juez por demorar el expediente y, lo que no es un detalle menor, lo instaron para que indague al exministro Carlos Corach que ya fue sobreseído.

En ese fallo que firmaron Jorge Rimondi, Gustavo Bruzzone y Carlos Alberto González y que por momentos parece que fuera a remover a Lijo es donde el oficialismo cree que están todos los elementos para apuntar contra el juez y su desempeño en el caso AMIA.

Tesis que buscan reforzar con el hecho de que mientras Mullen, Galeano y Barbaccia van a juicio por supuesto encubrimiento, los secretarios del juez no están ni siquiera procesados. Un supuesto doble estándar que el oficialismo quisiera atribuirle a Lijo y justificarlo con la vida común del juez y de esos funcionarios en el edificio de Comodoro Py.

Por otra parte, desde la Corte anotan que si bien Lijo podría sortear el caso denunciado por Nisman, todos los criterios de la llamada "economía procesal" le dan la razón al juez en caso de que éste decida conservar la instrucción del supuesto encubrimiento de la pista iraní.

Más allá de esa decisión que inquieta al oficialismo, la propia Corte tiene que resolver el planteo de Galeano que sostiene que él no puede ser nuevamente juzgado porque ya fue sobreseído, en el caso del encubrimiento de la pista siria, por el exjuez Gabriel Cavallo.

Para tener en cuenta: en la Corte ya se conoce el dictamen del procurador fiscal Eduardo Casal quien entiende que el fallo de Cavallo tiene visos supuestamente fraudulentos y que por eso mismo Galeano debe ir a juicio oral así como también Mullen y Barbaccia.

Casal queda, sin mencionarlo ni citarlo, en sintonía con el libro de Federico Morgestern que viene a rebatir el instituto de la "cosa juzgada" para sostener que cuando existiera irregularidades en los procesos todas las sentencias son sensibles de revisarse. Morgestern se desempeña en la vocalía del camarista Martín Irurzun y su libro está a la cabecera de aquellos sectores de los tribunales que quisieran revisar determinados sobreseimientos que en los últimos años favorecieron a funcionarios del kirchnerismo.

Avatares y vicisitudes que hoy irán a la par de la denuncia que prometió formular el legislador Gustavo Vera contra el exdirector de la SIDE Jaime Stiusso por supuesto enriquecimiento ilícito. El exgerente de la clandestinidad le inició una causa meses atrás al juez Claudio Bonadío por supuesto espionaje sobre la fiscalía de Nisman. Vera y Bonadío han compartido largas conversaciones con el papa Bergoglio en el silencio de Santa Marta. Instantáneas convenientes y que por estas horas entusiasman al oficialismo, antes de iniciar otra semana decisiva.

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