Londres manda a las Malvinas un barco que está en venta

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«No estamos pidiendo que digan que tenemos razón, simplemente queremos que se sienten a cumplir la resolución de Naciones Unidas de diálogo sobre la cuestión de la soberanía de las islas Malvinas y la desmilitarización del Atlántico Sur», afirmó Cristina de Kirchner durante su discurso ante la Asamblea General de ese organismo.

La respuesta del Reino Unido puede leerse en la página oficial del Ministerio de Defensa: «El destructor tipo 42 HMS Edinburgh dejó Portsmouth en su último despliegue para cumplir operaciones de rutina en el Atlántico», dice el artículo publicado el 24 de septiembre en el sitio oficial.

La comunicación del Gobierno británico da cuenta de que es la última misión operativa del Edinburgh; a su regreso, en marzo de 2013, será desafectado del servicio y vendido.

A principios de agosto de este año el Ministerio de Defensa inglés, a través de la página Disposals Services Authority (DSA o Autoridad de Venta de Rezagos), puso a la venta el destructor HMS York y su gemelo Edinburgh. El sitio web es un cuerno de la abundancia de material militar, y con los recortes que emprendió la defensa británica cada centavo cuenta, pero la condición de venta sólo sería de gobierno a gobierno.

La misión a cumplir por el Edinburgh abarca todo el Atlántico para atender los intereses estratégicos británicos en territorios dependientes de ultramar, efectúa operaciones combinadas con los Estados Unidos de control de narcotráfico y contrabando a la altura del Caribe y también en el frente atlántico de África.

A partir de la finalización de la guerra en 1982, Londres estableció una misión de presencia marítima permanente que abarca las Malvinas, las Georgias y las Sandwich del Sur. Se compone de un buque de primera línea, destructor o fragata -ahora está en la zona el HMS Dauntless, que será relevado por el Edinburgh, que zarpó el lunes de la base naval de Portsmouth-, un buque logístico de la Real Flota Auxiliar (RFA) y un patrullero oceánico, navío de menor porte que está cubierto por el HMS Clyde. Operan de acuerdo con el plan «Patrulla Atlántica Sur» (Atlantic Patrol Task South) de la Royal Navy con el propósito de ser la primera respuesta a un eventual episodio de tensión militar.

A este grupo se suma la participación «invisible y discreta» de un submarino de ataque con capacidad nuclear, enviado a intervalos regulares, cuyos movimientos no se publicitan. Este año, en coincidencia con el cruce retórico entre la Casa Rosada y Downing Street por el 30 aniversario del conflicto de 1982, la Royal Navy dio a conocer que el submarino nuclear HMS Talent había visitado el puerto de Simonstown en Sudáfrica, un claro mensaje de poder.

No es la primera vez que el destructor Edinburgh integra el esquema de protección de las islas, cumplió esa misión en 2011. Ese año el canciller Héctor Timerman se quejó ante su par trasandino porque el navío inglés tomó el puerto de Valparaíso y participó de maniobras denominadas Teamwork South 2011 junto a la marina chilena, anfitrión del ejercicio naval.

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