31 de diciembre 2014 - 00:00

Los testamentos de Dickens y Orwell, disponibles en la web

El testamento de Charles Dickens (izq.) permite alentar la teoría de que mantuvo un romance con la joven actriz Nelly Ternan, y el de George Orwell, revela que el autor de “1984” pidió que todas sus notas, manuscritos y recortes de prensa debían ser preservados.
El testamento de Charles Dickens (izq.) permite alentar la teoría de que mantuvo un romance con la joven actriz Nelly Ternan, y el de George Orwell, revela que el autor de “1984” pidió que todas sus notas, manuscritos y recortes de prensa debían ser preservados.
 Londres - Entre los millones de testamentos de personas que murieron en Inglaterra y Gales después de 1858 que están disponibles a partir de esta semana en internet, se incluyen las últimas voluntades de los escritores Charles Dickens, George Orwell y el filósofo Ludwig Wittgenstein, amén de Winston Churchill y el matemático Alan Turing.

El Gobierno británico elaboró una base de datos que facilita el acceso a más de 41 millones de documentos que hasta ahora eran difíciles de localizar, aunque legalmente ya eran de acceso público.

La página web del proyecto permite consultar un breve resumen de cualquier testamento a partir del apellido y la fecha de muerte de una persona, y ofrece la posibilidad de encargar una copia digital del texto completo por una precio de 10 libras (12,5 euros).

Los archivos donde se conservan los testamentos en Inglaterra y Gales -Escocia e Irlanda del Norte siguen un procedimiento distinto- han contratado a personal adicional para gestionar las peticiones, muchas de las cuales requieren que alguien localice el documento físico, lo digitalice y lo envíe.

"Es un recurso fantástico no sólo para los genealogistas, sino también para toda persona que tenga interés en la historia social o en los personajes célebres", declaró la secretaria de Estado para la Justicia encargada de los tribunales, Shailesh Vara, en un comunicado.

Las últimas voluntades de Dickens, firmadas en mayo de 1869, menos de un año antes de morir, además del pedido de ser enterrado sin pompa y en forma privada, parecen alentar las teorías de que mantuvo una relación con la joven actriz Nelly Ternan, a quien dejó 1.000 libras, una enorme cantidad en aquella época.

A su cuñada, Georgina Hogarth, le dejó 8.000 libras, lo mismo que a sus hijos, a quienes pide en una laboriosa caligrafía que utilicen el dinero para cuidar de su madre, Catherine Hogarth, de la que el escritor se había separado años atrás. Dickens utilizó ese

documento para insistir en que quería un entierro modesto: "Dispongo con énfasis que sea enterrado de una forma barata, sin ostentaciones y estrictamente en privado", detalla el texto.

El novelista George Orwell, que murió en 1950, insistió en su testamento en que sus notas, manuscritos y recortes de prensa debían ser preservados, mientras que el economista John Maynard Keynes, fallecido en 1946, quería que se destruyera gran parte de los textos que no llegó a publicar en vida.

Por su parte, el filósofo Ludwig Wittgenstein, que tras la Primera Guerra Mundial renunció a la herencia de su familia, una de las más ricas de Austria, murió en Cambridge (Reino Unido) en 1951 y nombró al profesor Rush Rhee como albacea para gestionar las 3.247 libras que poseía.

Entre los testamentos que se pueden consultar está el de Turing, que murió en 1954 tras comerse una manzana envenenada con cianuro y que repartió sus posesiones entre sus amigos y su madre. También se puede consultar el testamento del antiguo primer ministro británico y premio Nobel de Literatura Winston Churchill, que murió en 1965 legando una fortuna de 304.044 libras de la época.

Entre los testamentos más peculiares y contemporáneos figura el de la princesa Diana, que poseía inmuebles, joyas y bonos, además del dinero obtenido tras divorciarse del príncipe Carlos. También se puede saber que "el abuelo de Winnie-The-Pooh", Alan Alexander Milne, dio acciones de sus futuras regalías y derechos de autor a su club favorito de Londres y el colegio Westminster School, cuando murió en 1956.

Agencia EFE

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