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Maduro, custodia K y un “blindaje” entre tironeos
Gira de venezolano por la región. Cumbre bilateral con Cristina y luego ultra-K. Denuncia, temor e hipervigilancia
Néstor Kirchner, Nicolás Maduro, Luis D’Elía
El dato no estaba en la mesa de arena cuando, la semana pasada, el kirchnerismo resolvió festejar la victoria de su socio bolivariano sobre Henrique Capirles el 14 de marzo pasado. El viernes último, Maduro denunció que el expresidente de Colombia Álvaro Uribe planeaba asesinarlo y, además de un conflicto diplomático, puso en jaque el show K.
De urgencia, funcionarios del Gobierno y dirigentes de Unidos y Organizados, convocado oficial del encuentro, se reunieron el sábado para evaluar si hacer o no el acto en All Boys. Luis D'Elía fue el principal promotor de la "necesidad" de dar una señal de respaldo al venezolano, a quien la oposición acecha al no reconocer su legalidad como presidente.
Pero desde Olivos se dio el OK y se activó la logística: La Cámpora, Miles, el Frente Transversal, Kolina, el MUP y el Movimiento Evita junto con intendentes "amigos" como Martín Insaurralde de Lomas, Fernando Espinosa de La Matanza, Darío Díaz Pérez de Lanús, Jorge Ferraresi de Avellaneda y, entre otros, Marisa Fassi de Cañuelas, esposa del ministro de Asuntos Agrarios sciolista Gustavo Arrieta, prometieron aportar más veinte mil personas para llenar el estadio.
La denuncia de Maduro -que acusó a Uribe de "asesino" y dijo que conspira con sectores de la derecha venezolana- agitó otro debate: la oportunidad, cuando llueven críticas sobre Cristina, de hacer un despliegue para celebrar al bolivariano.
La defensa fue contribuir al blindaje del presidente ante las acusaciones de Capriles, que tuvo eco en la oposición criolla que hoy recibirá a legisladores antichavistas (ver recuadro), y que amenaza con impactar incluso en organismos multilaterales de los que participa Venezuela.
"La legitimidad, el Mercosur se la transmite con las reuniones con Mujica, Cristina y Dilma", fue el planteo de los K que sugirieron cancelar el acto con una mirada al frente interno, pero, también, abrazado al riesgo de un episodio violento. Ayer, Maduro estuvo en Uruguay y mañana será recibido por Dilma Rousseff (ver pág. 18).
Los tironeos tuvieron otro componente: para el 25 de mayo el kirchnerismo prepara una marcha para recordar los diez años de la llegada del kirchnerismo al poder, por lo cual había cierta reserva a este "desgaste" previo.
El debate se allanó el sábado mismo y allí se confirmó que Maduro será recibido por Cristina de Kirchner en Casa Rosada, habrá firma de convenios y a las 18 el bolivariano será el orador de cierre en el que también hablarán Amado Boudou o el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.
La épica del acto está epigrafeada como un "homenaje a la Patria Grande". Pero, además, está pensado para recordar la designación, el 4 de mayo de 2010, de Néstor Kirchner al frente de la Unasur.
La afichería pone un toque simbólico adicional al montar una especie de "olimpo" al juntar a José de San Martín, Simón Bolívar, Hugo Chávez y Kirchner, atado a un eslogan que reza: "Hombres como ellos no mueren, se siembran".


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