El encuentro de Chapadmalal deschavó, entre otros secretos palaciegos, que el inspirador del decreto para separar a los familiares directos de funcionarios que hubieran sido designados en cargos públicos, fue el asesor presidencial Jaime Durán Barba. Rápido de reflejos, el jefe de gabinete Marcos Peña "entregó" a su padre y a su hermano en la poda, con lo que intentó mitigar la crisis suscitada por el affaire Triaca.
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Lamentablemente para las aspiraciones del Gobierno de Mauricio Macri, el ejemplo no cunde en todas las dependencias oficiales. Tal el caso de lo que se vive en el INTI, donde el actual presidente, Javier Ibáñez, además de efectuar millonarias contrataciones con empresas tercerizadas para cubrir los huecos provocados por las cesantías del personal, también designó -y aún no removió- a parte de su parentela en funciones dentro del organismo. Según documentación interna del Instituto a la que accedió Ámbito Financiero, Ibáñez mantiene contratada a su cuñada, Jacqueline Ramirez, a la que el Estado le abona 32.000 pesos mensuales a través de un mecanismo indirecto, que utiliza los servicios de la Fundación Saber Como. Sin embargo, la "gran cuñada" nada dice de su tarea en el INTI a través de su cuenta de Facebook, en donde solamente declara como empleador al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y, con anterioridad, a la Agencia Gubernamental de Control (AGC), donde supo revestir funciones ejecutivas el actual titular del Instituto Tecnológico.
"Dicen que quieren sacar a los parientes del Gobierno, pero mantienen estos contratos con familiares a los que les pagan sueldos muy importantes", sostuvo una delegada gremial.
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