20 de noviembre 2018 - 00:00

Más que el CEO de una marca, él era la marca

Hay ejecutivos que exceden la idea que se puede tener de un CEO. Carlos Ghosn es uno de ellos. Otro ejemplo podría ser Sergio Marchionne, fallecido en julio pasado, quien comandó el resurgimiento de Fiat. Más atrás en el tiempo se podría mencionar a Lee Iacocca, que sacó a Chrysler del borde de la quiebra para convertirla en una automotriz exitosa. No eran sólo N°1 de una marca, eran la marca.

El caso de Ghosn es el más evidente, por lo que su salida abre una etapa de incertidumbre. Tras su exitoso paso por Michellin llegó en 1996 a Renault, una empresa que tambaleaba. La levantó. Fue el gestor de la alianza con Nissan, otra automotriz casi en bancarrota. Al mando de estas dos empresas las llevó a los primeros planos. Con la adquisición de Mitsubishi, puso al grupo automotriz a pelear el liderazgo mundial con Toyota y Volkswagen. Hubo meses que lo logró.

Pero más allá de su gestión, su impronta era avasallante. Este periodista tuvo la oportunidad de entrevistarlo en cuatro o cinco oportunidades, la mayoría en Francia, una en Buenos Aires. En 2006 fue el encargado de anunciar en París un plan de inversiones de 4 años que implicaba la radicación de 5 modelos Renault en Brasil y ninguno para la Argentina, un país con el que siempre tuvo vínculos muy fuertes. De hecho, mantiene una larga relación con Manuel Antelo, extitular de Renault y Nissan y futuro representante de Mitsubishi. Ante una consulta de este medio, por la decisión de privilegiar al país vecino, respondió que "la Argentina es muy importante para nosotros. Ya será su momento". Cumplió. Hoy, la planta de Santa Isabel en Córdoba es un polo industrial en plena expansión.

H. A.

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