Medio centenar de políticos tiembla por el “Petrolão”

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  Brasilia - Tras el inesperado parecer del Supremo Tribunal Federal (corte suprema), que impidió lo que apuntaba a ser el inexorable inicio del proceso hacia el "impeachment" de la presidenta Dilma Rousseff, cabe esperar que esta semana el STF tome otras decisiones que incomoden a la clase política, entre ellas definiciones sobre unos 50 dirigentes acusados por la Procuraduría de estar involucrados en el "Petrolão".

A través de una medida cautelar divulgada el martes 13 por la mañana, el Supremo desmontó una maniobra reglamentaria ideada por el jefe de Diputados, Eduardo Cunha, gracias a la cual la presidenta podía ser enjuiciada con el voto de la mayoría simple de los presentes.

Para el Supremo ese reglamento, concebido "ad hoc" por Cunha para iniciar el enjuiciamiento de Rousseff, su enemiga jurada, era sencillamente "inusitado". A través de ese argumento, la alta corte desautorizó a Cunha que ponga en marcha su plan destituyente.

Así el Supremo demostró que ante el aquelarre al que dio origen la guerra entre el Gobierno y la oposición, es necesario dotar al sistema de algún grado de racionalidad e institucionalidad.

Con su entrada en el campo de juego, el Supremo hace notar su intención de que el duelo entre el Partido de los Trabajadores y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) transcurra enmarcado en la ley y el orden constitucional.

En los próximos días, la corte suprema podría tomar otras decisiones que incomoden a la clase política, entre ellas algunas que involucrarían a unos 50 altos dirigentes acusados por la Procuraduría de estar involucrados en el escándalo del "Petrolão".

Luego de haber causado el martes pasado una vuelta de campana en la guerra política en curso, el viernes el alto tribunal ordenó la apertura de una investigación contra Eduardo Cunha, igualmente temido por el Gobierno y por los partidos opositores.

El Supremo y la Procuraduría General de la República al parecer realizaron un trabajo meticuloso que les permitió reunir pruebas posiblemente lapidarias contra Cunha, quien desde su tribuna como titular de Diputados ha pronunciado discursos solemnes en defensa de la moral, de la familia y contra todo tipo de "desviaciones", incluso las sexuales.

Pues bien, al autorizar la investigación contra Cunha, el tribunal se basó tanto en evidencias aportadas por la Procuraduría como en sus cuatro cuentas secretas en Suiza, la posible utilización de éstas para ocultar dinero surgido de sobornos en el caso Petrobras y la vida fastuosa de Cunha y su esposa, una exconductora de noticieros de televisión.

Según facsímiles difundidos por la TV Globo, una de las empresas del evangélico Cunha, llamada Jesus.com, fue utilizada como máscara para comprar autos de lujo, entre ellos un Porsche usado por su esposa, que gastó más de 60.000 dólares en tomar clases de tenis en Miami.

Lo cierto es que sólo la Justicia ha puesto en caja a Cunha, algo que han evitado hacer los grandes partidos. Tanto es así que no lo enfrentaron ni el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, jefe del oficialista PT, ni Aécio Neves, líder del opositor PSDB.

Quien tuvo el coraje de ponerle límites al polémico y verborrágico Cunha fue el ministro del Supremo Teori Zavaski, que de tan sobrio es prácticamente desconocido por el público. En los dos años que lleva como integrante del Supremo, sus apariciones televisivas son contadas y no se recuerda que haya concedido alguna entrevista exclusiva en los últimos meses.

Antes de esa valiente iniciativa contra el opositor Cunha, el mismo ministro Zavaski había autorizado que Lula fuera indagado por la Policía Federal sobre asuntos ligados al "Petrolão".

Se espera que en los próximos días el Supremo o la Procuraduría formulen nuevos anuncios sobre este escándalo, en los que podrían surgir revelaciones contra el PT.

El viernes a la noche se informó que según un lobbista arrepentido, preso por el juez Sérgio Moro, a cargo del "Petrolão", delató al jefe del bloque de senadores del Gobierno, Delcídio Amaral, por presunto cobro de sobornos en Petrobras.

Junto a las novedades que pudieran originarse en el Supremo Tribunal, es de esperar que también haya noticias desde el frente del Tribunal Superior Electoral en su investigación sobre aparentes irregularidades en el financiamiento de la campaña que llevó a Dilma a su reelección en octubre de 2014.

Es posible plantear entonces que pese al respiro que significó para el Gobierno el freno al "impeachment", acaso esta semana haya noticias nada cómodas para el Planalto, en una crisis que nada indica que vaya a disiparse en el corto plazo.

Agencia ANSA

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