30 de junio 2015 - 00:00

Milani: “desprecio” a los que lo acusaron

  El nuevo jefe del Ejército, el general de división Ricardo Cundom, asumió ayer en una ceremonia llevada a cabo en el Regimiento I de Infantería Patricios. La emblemática instalación militar de Palermo estaba repleta de uniformados de las tres fuerzas, la totalidad de las cúpulas, representantes de fuerzas de seguridad y un gran número de retirados, compañeros de promoción del flamante titular del Ejército y del saliente.

El ministro Agustín Rossi llegó acompañado de Cundom y del renunciado teniente general César Milani, jefe del arma desde julio de 2013. A su pedido pasó a retiro la semana pasada, aunque aún se olfatean en los cuarteles y en el aspecto taciturno de Milani las huellas de un despido sorpresivo. Sea porque la creciente influencia política molestaba al poder en ejercicio o al venidero, su ocaso repentino abrió la puerta a una silenciosa purga que pondría en ejecución el sucesor para desmalezar las filas del Ejército de hombres de inteligencia afines a Milani.

El ex hombre fuerte de las FF.AA. dio un discurso de despedida enumerando cada uno de los logros alcanzados en su gestión. Indiscutible la lista de mejoras en las capacidades de la fuerza como no se veía desde largo tiempo. Sobre el final, y con una lluvia que enmarcó el voltaje de sus dichos; disparó: "A quienes con operaciones mediáticas y calumnias pretendieron minar el Ejército, mi más absoluto desprecio"

¿Llegará esta ola de cambio al edificio Cóndor? El subjefe de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Rodolfo Centurión, sincronizaba con el saliente Milani.

A su turno, Cundom agradeció a la presidente Cristina de Kirchner la designación y finalizó las palabras definiéndose como un simple soldado que cumplirá su deber. El flamante jefe del Ejército, hasta ayer comandante operacional de las Fuerzas Armadas, pertenece al escalafón de Infantería y es aviador del Ejército, actividad en la que concentró su carrera desde el grado de teniente y alcanzó la conducción de la Dirección de Aviación con el grado de general. Como comandante operacional estuvo a cargo de dirigir y coordinar la logística conjunta en la Campaña Antártica y las misiones de paz en el exterior, entre ellas el repliegue definitivo del último contingente argentino destacado en Haití.

Inmerso en la doctrina de las operaciones conjuntas por el cargo que dejó, se espera ahora que en el puesto de mandamás del Ejército influya para adquirir los tres helicópteros MI-17 de origen ruso -el Ministerio de Defensa planificó sumarlos a los dos disponibles- para poder cumplir con la campaña antártica del próximo verano. La falencia de aeronaves en las operaciones antárticas era un tema sensible de la agenda de Cundom, aviador al fin; el general también seguía de cerca el desarrollo del Curso Básico Conjunto de Aviador Militar (CBCAM) y la necesidad de contar con más aviones de entrenamiento Grob TP-120 para retomar el ritmo de formación de pilotos en un año. Una trágica novedad (se informa por separado), la destrucción de un avión Tucano, con la pérdida de dos pilotos, debilitó el sistema de formación de aviadores del CBCAM.

Cundom es veterano de guerra, participó en el conflicto del Atlántico Sur piloteando un helicóptero Bell UH-1H; el 12 de junio de 1982, un tiro de mortero impactó cerca de su aeronave, episodio que casi le cuesta la vida.

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