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Moyano amenaza con “copar” obras sociales
Hugo Moyano
-Pero Hugo...
-Y si ustedes no me acompañan, voy solo con mis muchachos.
Hugo Moyano tiró sobre la mesa todo su hartazgo. Su pulseada con el titular de la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS), Juan Rinaldi, a quien dejó de considerar amigo, lo devolvió a su estado más básico: si las palabras no alcanzan, se recurre al bloqueo.
La última cita de la mesa chica de la CGT, esta semana, se contaminó con un asunto que el grueso de los caudillos sindicales mira -o hace que mira- desde afuera pero que, para el camionero, es un asunto capital. Y así, sin filtro, lo expresó.
«Que hagan las cosas bien, si no, voy y los saco a patadas en el c...», siguió, encandilado por la furia, el jefe cegetista. El destinatario de esas palabras no era otro que Rinaldi, histórico abogado de su gremio, que ahora se anima a desafiar su mando.
Pico máximo
Fue el pico máximo, hasta ahora, de un combate que este diario relató en múltiples capítulos y que comenzó el 15 de noviembre pasado, cuando Rinaldi asumió la jefatura de la SSS -La Súper, en el dialecto gremial- y comenzó un coqueteo con la ministra Graciela Ocaña.
Por entonces, lo que la mirada general interpretó como el desembarco de Moyano en la SSS -desplazando a Héctor Capaccioli y, de rebote, a su odiado Alberto Fernández, a quien solía llamar el «López Rega» de los Kirchner- se pareció más a una derrota.
Ya se contó en estas páginas: el camionero propuso dos nombres para la SSS y ninguno de ellos era el de Rinaldi. El ex titular de la APE llegó allí como parte de un acuerdo entre Graciela Ocaña y Cristina de Kirchner.
El arrebato de Moyano fue producto de la riña por el manejo de los fondos de la APE, donde dice tener como amanuense a Hugo Sola, y de la contraofensiva de Rinaldi y Ocaña de vetar a los delegados gremiales en el Consejo Consultivo de la Superintendencia, sobre lo que Ámbito Financiero informó en su edición del martes.
Discusión
Unos días antes de amenazar con ir con sus muchachos a copar las oficinas de la SSS, Moyano discutió largo y mal con Rinaldi. Ocurrió el viernes pasado. De formación similar, ninguno de los dos aceptó dar un paso atrás y la discusión alcanzó niveles incendiarios.
Moyano, sin embargo, dice que tiene el ok de Kirchner para recuperar el control de la APE -de los 350 millones de reintegros- y, como si eso fuera poco, para embestir abiertamente contra Ocaña.
La ministra, en tándem con Rinaldi, le hace el uno-dos. El ex presidente, como siempre, deja hacer.
Pero la furia del camionero revela que las promesas del patagónico no llegan a cristalizarse. Por eso, avisó que evalúa hacer una movilización a la Superintendencia y, transparentando que es casi un tema personal, dijo que no tiene problema en hacerlo solo. Es decir: con sus Camioneros.
Si eso ocurre, quizá Rinaldi se arrepienta de haber dado de baja el servicio de custodia que en su momento protegía a Capaccioli.
Si al final se anima a dar ese paso, Moyano estaría volviendo a su instinto primario de recurrir a los bloqueos y la toma por la fuerza de oficinas privadas
El mecanismo le dio resultado, con amparo de la Casa Rosada, en su táctica de expansión: el caso Coto.
Ahora, en cambio, supone otros riesgos: ocupar un organismo estatal obligaría, en teoría, al Gobierno a tener que intervenir. O, en realidad, no: llegado el caso, Moyano podrá invocar la experiencia de Luis D'Elía en la porteña Comisaría 24ª.


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