24 de julio 2023 - 00:00

Ocho ingenios de Tucumán debieron parar por las lluvias

cosecha. Las máquinas cosechadoras no pudieron ingresar a los cañaverales por el exceso de humedad. Este fin de semana se reactivó la molienda. Preocupa retraso en la zafra de esta temporada.
cosecha. Las máquinas cosechadoras no pudieron ingresar a los cañaverales por el exceso de humedad. Este fin de semana se reactivó la molienda. Preocupa retraso en la zafra de esta temporada.

La actividad azucarera es uno de los pilares de la economía de Tucumán porque esta provincia produce el 70% de la caña del noroeste argentino con la que se elabora azúcar refinada y alcohol. Cualquier factor que altere el desarrollo normal de la zafra puede repercutir en los resultados al final de la temporada y es lo que sucedió en estas dos últimas semanas.

De los 14 ingenios tucumanos activos, ocho tuvieron que parar sus máquinas por la falta de materia prima debido a la persistencia de las lluvias que finalizaron el pasado jueves, de acuerdo a los datos del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT). Así como la sequía de verano afectó a algunos campos, esta vez el exceso de agua en los cañaverales imposibilitó que ingresen las máquinas de gran porte con las que se cosecha.

Las plantas que frenaron fueron los ingenios Santa Bárbara, Ñuñorco, Famaillá (de Arca Continental), Aguilares (Grupo Los Balcanes), Marapa, Bella Vista (Grupo Minetti), Concepción (Grupo Luque) y La Trinidad. “Estas últimas semanas hubo lluvias poco frecuentes para la época, si se analizan los promedios históricos. Hay algunas localidades en donde llovió el doble o el triple del valor promedio”, señaló a Ámbito Daniel Ploper, director técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, el ente autárquico que apoya el desarrollo productivo tucumano y del NOA. Consultado acerca de si esto afectará el volumen de la cosecha anual, estimó que “es difícil de dimensionar pero eso también dependerá de que no haya heladas”.

Desde el gobierno provincial, el ministro de Desarrollo Productivo, Álvaro Simón Padrós, admitió el parate y señaló: “Estamos con un atraso en el avance de la zafra, si comparamos la zafra anterior con la actual. La de este año tiene un avance del 27%, con respecto a la temporada pasada porque a esta misma altura en 2022 ya registraba un 40%”. Si se traducen en producción, implica un 49% menos de azúcar elaborada y un 40% menos de alcohol.

Ante el interrogante sobre si el actual escenario impactará en el producto final, descartó esa posibilidad. “La calidad siempre va a ser la misma pero día de zafra que se pierde, no se puede recuperar. Y la zafra termina a finales de octubre cuando comienzan las lluvias estivales. Vemos con mucha preocupación este atraso”, dijo.

Sobre las proyecciones, desde el sector privado sucroalcoholero se cree que, aun con este escenario, podría molerse una cantidad similar de azúcar a la del año pasado, es decir, alrededor de 14,5 millones de toneladas. De todos modos, esta mirada no es generalizada y quien se despegó de este análisis fue la presidenta de Bioenergética La Florida SA, Catalina Rocchia Ferro, del Grupo Los Balcanes, para quien “la zafra de este año se desarrolla torpemente”. Para la empresaria, los rendimientos de caña en fábrica son muy bajos. “Es una zafra complicada”, lamentó.

De acuerdo a un informe del IPAAT al que tuvo acceso Ámbito, este último sábado los ingenios volvieron a moler a excepción del Bella Vista, aunque se espera que reinicie su producción en breve.

De acuerdo a lo informado por los equipos técnicos de las fábricas, los números de los 75 días de temporada indican que la caña molida bruta fue de 4.116.182 toneladas, lo que se tradujo en azúcar físico total producido de 217.680 toneladas. En tanto, la campaña de alcohol se encuentra con seis ingenios destilando.

La superficie neta total de caña de azúcar para cosechar este año se estimó en 278.410 hectáreas, un incremento de 9.000 hectáreas en relación al año pasado, provenientes de fincas de citrus que se desmontaron para destinar a cañaverales. La Estación Experimental calculó que la caña bruta que ingresaría a los ingenios estaría en el orden de las 15 millones de toneladas. Sobre ese valor, se deben descontar unas 600 toneladas que deberá utilizarse como papa semilla para mejorar campos afectados por la sequía.

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