9 de junio 2011 - 00:00

OIT: empresarios reclaman cambios

El abogado laboralista Daniel Funes de Rioja, que es además vicepresidente de la UIA y presidente de la COPAL -la cámara que agrupa al sector alimentario-, pidió ayer en Ginebra un «amplio cambio en las estructuras de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) para que se convierta en un organismo neutral». También aseguró que la generación de empleo «es sin dudas una cuestión social, pero sobre todo una condición previa para la paz y la justicia».

El argentino fue reelecto por tres años más como presidente de la OIT representando al sector empresarial, en la asamblea anual que está desarrollándose en esa ciudad suiza.

De la delegación argentina forma parte también el presidente de la Unión Industrial, José Ignacio de Mendiguren.

Polémica

Funes de Rioja abrió las sesiones con un discurso en el que polemizó abiertamente con el director general de la entidad, su colega chileno Juan Somavía, quien había escrito en el Informe de la Dirección General presentado a la asamblea que el crecimiento que se verifica en el mundo desde hace 30 años era «ineficiente en terminar con el desempleo y la desigualdad social». El argentino replicó que su visión de ese período era diametralmente la opuesta, porque se alivió la pobreza y hubo creación de riqueza».

Agregó un concepto que parece casi una obviedad, pero que, a la luz de la ola estatizante que atraviesa varios países de América Latina, sonó como una definición política: «Para que se creen puestos de trabajo decentes hace falta la existencia de empresas viables, en especial de pymes, que son las que ocupan a un 70% de los trabajadores».

Neutralidad

Funes de Rioja también reclamó cambios en la estructura, pero -sobre todo- el rol de la OIT, al afirmar que el organismo debe dejar en manos de «los Gobiernos locales elegidos democráticamente» decisiones que hoy la OIT quiere imponer. «Esos Gobiernos son los únicos con legitimidad para tomar medidas», dijo el dirigente.

Respecto de las reformas, pidió que la OIT sea «una oficina neutra, que refleje a todos sus miembros en otros organismos multilaterales, objetiva y que pueda entender a los empleadores».

Requirió también un mayor diálogo entre empresarios y representantes del sector laboral, que «acá (en Ginebra) es muy bueno, pero en cada país prácticamente no existe».

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