4 de junio 2018 - 00:00

Otro fin de semana trágico en el mar Mediterráneo

Berlín y Túnez - Mientras la canciller alemana Angela Merkel salió ayer a respaldar la propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, de crear "una verdadera policía de frontera con competencias europeas", se conoció que al menos 56 refugiados y migrantes que intentaban llegar a Europa murieron ahogados este fin de semana en el Mar Mediterráneo.

A tres años de la llamada crisis de refugiados, marcada por el ingreso de alrededor de un millón de migrantes en menos de un año, Europa se encuentra sumida en un debate cada vez más nacionalista y antimigratorio.

La nota la dio ayer el flamante ministro de Interior de Italia y líder del partido ultraderechista y xenófobo Liga, Matteo Salvini, quien aseguró que expulsará lo antes posible a los inmigrantes que estén en Italia sin el correspondiente permiso de residencia (ver página 19).

Poco parece importar en los debates de los líderes políticos la precaria y violenta situación que enfrentan los refugiados y migrantes en sus países de origen y en los territorios que deben atravesar hasta llegar a Europa.

Por ejemplo, el Ministerio de Defensa de Túnez informó ayer que al menos 47 personas murieron cuando se hundió su barco ante la costa tunecina, cerca de las islas de Kerkena. En la embarcación que naufragó viajaban 120 inmigrantes.

La identidad de las personas fallecidas no se conoce. Entre los sobrevivientes hay tunecinos y siete ciudadanos de Costa de Marfil, de Malí, Marruecos y Camerún.

"Eramos unas 180 personas a bordo de la embarcación que medía unos 9 metros y donde no cabían más de 70 personas", dijo un sobreviviente a la radio tunecina Mosaico FM.

"Los guardacostas y la marina continúan su búsqueda con el apoyo de un avión militar", según un comunicado del ministerio del Interior. El último parte precisó que se rescataron 47 cadáveres.

Este ministerio había informado sobre "un llamado de socorro el 2 de junio a las 22H45 locales (21H45 GMT), de un barco de pesca que estaba a punto de naufragar en las costas de Kerkenná, con migrantes a bordo".

Una escena similar se vivió en las aguas de las costa turca. Allí al menos nueve inmigrantes murieron ahogados, entre ellos seis niños, informó la guarda costera de ese país.

La Comisión Europea informó recientemente que la cifra de refugiados y migrantes que intentan llegar a través de Turquía a Europa había vuelto a crecer considerablemente y que las tunecinas islas Kerkenna son el nuevo punto de partida para las embarcaciones con las que los inmigrantes intentan llegar al continente desde el norte de África. Esto significa que la política de externalizar las fronteras de la Unión Europea (UE) a través de acuerdos con Turquía y Libia no está funcionando.

Por eso, la UE reactivó su política para hacer frente a una posible nueva oleada de refugiados.

Merkel anunció ayer que respalda la idea de su par francés de crear una "fuerza de la Unión Europea de intervención rápida", según dijo al diario Frankfurter Allgemeine am Sonntag. Se trataría de un cuerpo "con una cultura común de la estrategia militar" adecuada "a la estructura de la colaboración de la política de defensa de la UE", afirmó.

La canciller alemana también destacó que Frontex (la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembros) se convertirá "a corto plazo en una verdadera policía de frontera con competencias europeas" y a largo plazo deberá existir "un ente europeo para el asilo".

Mientras el consenso europeo hoy pasa por reforzar las fronteras y evitar la llegada masiva de nuevos refugiados y migrantes, no todos comparten el estilo diplomático y un poco más moderado de Merkel. El caso de Salvini es paradigmático al respecto.

Agencia DPA, AFP y Télam

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