20 de noviembre 2013 - 00:00

Otro giro: se fue el cuestionado Moreno (lo espera ahora Italia)

El vocero presidencial, Alfredo Scocimarro, fue el encargado de comunicar todos los cambios en el Gabinete. Los del lunes y el de ayer.
El vocero presidencial, Alfredo Scocimarro, fue el encargado de comunicar todos los cambios en el Gabinete. Los del lunes y el de ayer.
A sólo 24 horas de su designación como ministro de Economía, Axel Kicillof se sacó de encima al controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que ayer presentó su renuncia a la presidente Cristina de Kirchner. Según el vocero presidencial, Cristina aceptó la dimisión, que será efectiva a partir del 2 de diciembre, e indicó que el funcionario pasará a desempeñarse en la agregaduría económica en la embajada argentina en Italia a cargo de Torcuato Salvador Di Tella.

El funcionario más polémico de la gestión kirchnerista llegó al Gobierno de Néstor Kirchner de la mano del economista heterodoxo y peronista Eduardo Curia. El 28 de mayo de 2003 fue designado secretario de Comunicaciones. Este ignoto economista de la UADE, con un frondoso pasado de militancia de base más sesgado a la derecha peronista y católica, se hizo famoso en círculos empresarios desde temprano. Su bautismo de fuego fue con los máximos ejecutivos de las telefónicas, a quienes recibió de mala gana, y cuenta la leyenda que mientras los fustigaba por las excesivas ganancias de los 90, ponía sobre su maletín, que yacía sobre el escritorio, un revólver calibre 38. Ante la atónita mirada de sus visitantes, el flamante secretario les avisaba que ahora con Kirchner las cosas iban a cambiar y el que no se encolumnaba sufriría las consecuencias. Durante una reunión en la Cámara de Comercio Norteamericana se comentó el hecho como una nota de color en el advenimiento del Gobierno kirchnerista y lo tomaron como un "loco lindo". Nada les hizo pensar que se trataba del mascarón de proa de Kirchner. Con los años, lo entendieron.

Sus escritorios siempre estuvieron plagados de imágenes de vírgenes reflejando su devoción católica y no se cansaba de escuchar cantos gregorianos.

El 12 de abril de 2006 renunció a la Secretaría de Comunicaciones. Luego su destino relevante fue la Secretaría de Comercio Interior, desde donde desplegó la intervención sobre el INDEC a brazo partido con falanges que atropellaron a los técnicos y empleados del organismo estadístico. Pero el objetivo de Néstor Kirchner era controlar los datos de inflación que empezaba a erigirse en un problema para el Gobierno.

Ante el disloque estadístico y el surgimiento de mediciones paralelas y privadas, Moreno no tardó en embestir contra economistas, consultoras y entidades de consumidores. Sus métodos poco ortodoxos para controlar los precios, sin resoluciones ni normativas, sino más bien vía presiones de distinta índole, le hicieron ganar espacios de poder y sembrar rencores en todos los sectores económicos.

Pero su principal accionar desde la Secretaría fue intervenir todos los mercados que incomodaran al Gobierno o reflejaran algún problema de escasez o déficit. Fue así como comenzó a restringir las importaciones, generando el encono de los principales socios comerciales del Mercosur. Después fue el turno del mercado de cambios cuando la fuga de divisas hizo eclosión y Moreno fue tras los cambistas, exportadores y banqueros.

Guillermo Moreno pasó su infancia y juventud en el barrio de Villa Lugano e inició la militancia política en las unidades básicas de Parque Patricios y el Bajo Flores. Con los años y antes de terminar la universidad, abrió una ferretería en San Martín "Distribuidora América". Con el regreso de la democracia en 1983, inauguró una unidad básica en Palermo, llamada "Pueblo Peronista". Ésta funcionó hasta 2006 y era financiada por Moreno. Por aquellos años se lo vinculó con el exjefe de Gabinete Alberto Fernández. Su primer cargo fue en 1989 en la Subsecretaría de Producción en el Gobierno de Buenos Aires, bajo la intendencia de Carlos Grosso. Moreno estuvo a cargo de microcréditos para empresas, y su jefa en la subsecretaría era Kelly Olmos.

Años más tarde, se vincu-ló con economistas como Eduardo Curia, Pablo Challú y Daniel Carbonetto, y al sindicalista Omar Viviani y asesoró al Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA) de Hugo Moyano. Fue asesor de Pablo Challú en la Secretaría de Comercio Interior y también trabajó en la Secretaría para la Defensa de la Competencia, ambos cargos durante la presidencia de Eduardo Duhalde.

"Es más bueno que Lassie; ladra, pero no muerde", dijo alguna vez Néstor Kirchner.

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