26 de abril 2012 - 00:00

Para Lorenzetti, no hace falta otra reforma de la Constitución

Ricardo Lorenzetti, Eugenio Zaffaroni
Ricardo Lorenzetti, Eugenio Zaffaroni
Las diferencias entre los jueces de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti y Eugenio Zaffaroni respecto de una eventual reforma constitucional volvieron a quedar en evidencia ayer, esta vez con la XVI Cumbre Judicial Iberoamericana como escenario. El titular del máximo tribunal sostuvo que «no es necesaria ninguna reforma de la Constitución». En la apertura del encuentro llamó a cumplir con los derechos ya existentes y se diferenció así de su colega, quien apoya un texto de estilo parlamentarista, similar a los países europeos. En paralelo a la reunión, el diputado oficialista, Edgardo Depetri, apoyó una reforma que permita la re-reelección y dijo que Zaffaroni respalda esa idea.

En la inauguración de la Cumbre en el Palacio Errazuriz, frente a magistrados y funcionarios judiciales de distintos países, Lorenzetti pidió por una mayor independencia judicial y dijo que es necesario «dictar leyes y establecer políticas públicas para aplicar los derechos ya existentes».

Las palabras de Lorenzetti se enmarcan en la discusión que tiene lugar dentro del kirchnerismo sobre la necesidad de impulsar una reforma de la Constitución. «La opinión de Zaffaroni es legítima. Nosotros coincidimos en muchas cosas, pero en esta no», expresó.

Ambos jueces se han acostumbrado a un alto nivel de exposición pública, situación que los pone a tiro de dar el salto a la arena política. A Zaffaroni se lo identifica con el Gobierno, y Lorenzetti, con un perfil más bajo, ha logrado buenos vínculos con el radicalismo y el PJ disidente. Por esto los dos jueces suelen cargar con el mote de «presidenciables».

Actualmente la relación de Lorenzetti con el Gobierno es de cautela. Entre los kirchneristas nadie olvida que llegó a la Corte de la mano del exjefe de Gabinete, Alberto Fernández, hoy en la oposición. Luego llegaron las polémicas por la ley de medios y la marcha frente al Palacio de Tribunales organizada por Hebe de Bonafini, durante la cual calificó a los jueces de «turros» y después llamó a tomar el edificio. A esto se suma que el principal nexo de Lorenzetti con Olivos era el exsenador Nicolás Fernández, quien no renovó su banca y tampoco obtuvo cargos en el gabinete.

Tal como se había anunciado, la Cumbre no contó con representantes de España. Fue una de las consecuencias de la disputa entre el Gobierno argentino y el ibérico por la expropiación de las acciones de la petrolera Repsol en YPF. En un principio estaba previsto que llegaran a Buenos Aires integrantes del Tribunal Supremo y un grupo de funcionarios del Ministerio de Justicia.

De esto se habló en diversos conciliábulos que tuvieron lugar durante la tarde en el Hotel Alvear. Se dijo, por ejemplo, que la decisión de cancelar el viaje de los funcionarios provino del más alto nivel de la administración de Mariano Rajoy y que la encargada de comunicársela a los jueces fue Soraya Sáenz de Santamarina, vicepresidenta primera y portavoz del Gobierno.

También hubo preocupación por el futuro de estos cónclaves. Se resaltó que España ocupa la secretaría permanente de la Cumbre y es uno de los principales sustentos económicos de la misma. Sin embargo, ayer entre los organizadores descartaban que la ausencia se torne permanente.

Zaffaroni no pudo participar ayer de un debate en la UBA ya que debió ser intervenido quirúrgicamente en su brazo derecho tras un accidente que sufrió el domingo pasado al caer en el baño. El tema a debatir era la reforma constitucional.