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París, el desenlace fatal de históricos errores de cálculo
Pasada la conmoción que siempre pasa- llegarán las respuestas, esperablemente militares. Pero la guerra al terror en versión francesa puede tornar el escenario todavía peor. Europa viene lidiando con una serie de crisis y ha demostrado total incapacidad para afrontarlas, dada la ausencia de una estrategia común para combatir el terrorismo.
No es un hecho nuevo que islamistas europeos se radicalicen en Siria y en Irak y que, cuando retornan, no sólo atentan en sus países sino dónde les resulta viable. Hay una nueva faceta que todavía no ha sido comprendida. Los jóvenes extremistas belgas, por ejemplo, intentaron atacar en España. ¿Cómo saber dónde será el próximo ataque?
Detrás de los atentados terroristas en París se esconden los intereses geopolíticos de las grandes potencias. Europa vende armas y nutre los conflictos, para después levantar muros e impedir el ingreso de los que nada tienen que ver con sus guerras. Un Estados Unidos belicoso, en tanto, habla de una democracia que no puede ser discutida sino impuesta y también suele tolerar por conveniencia dictaduras sanguinarias.
Mientras el mundo canta La Marsellesa y se pinta de azul, blanco y rojo, pocos se preocupan por las niñas secuestradas por Boko Haram en Nigeria. En Occidente se unen voces por las víctimas en Francia sin reparar en los 148 muertos y 79 heridos en un ataque de la milicia islámica Al Shabaab, en el nordeste de Kenia, el jueves, 12, un día antes de los hechos en París.
Por otra parte, grandes potencias negocian el petróleo controlado por el Estado Islámico, y los "señores de las armas" se ríen de todo. Ganarán armando a los extremistas y ganarán todavía más armando a los que ahora les declaran guerra.
A no engañarse: así como Pearl Harbor fue la justificación para la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y el 11-S fue la gota para la Guerra al Terrorismo, París será apenas un elemento más en una estrategia que tomará en cuenta, no la paz mundial, sino el balance de poder.
Mientras no se traten las causas que llevan a la proliferación del extremismo, estaremos siempre un paso atrás. Mientras las grandes potencias se sigan mirando el ombligo, sus ciudadanos seguirán siendo asesinados sin piedad. Y mientras los países musulmanes se sigan lavando las manos, mayor será la carnicería en nombre el islam.
(* ) Analista en el Instituto InfoRel de Relaciones Internacionales y Defensa, en Brasilia. Especialista en Relaciones Internacionales, Estrategias y Políticas de Defensa, Terrorismo y Contrainsurgencia. Periodismo en áreas de conflicto y derechos humanos en conflictos armados. E-mail: [email protected].


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