16 de noviembre 2015 - 00:00

París se moviliza entre la dignidad y el pánico

Por escasos minutos, París volvió a ser escenario de gritos, corridas y desesperación cuando se realizaban diferentes actos para repudiar los ataques terroristas, debido a cinco falsas alarmas.
Por escasos minutos, París volvió a ser escenario de gritos, corridas y desesperación cuando se realizaban diferentes actos para repudiar los ataques terroristas, debido a cinco falsas alarmas.
 París - Cinco falsas alarmas en varios puntos de París desataron ayer una ola de pánico y hasta estampidas en momentos que buena parte de la población había salido a las calles para homenajear a las víctimas de los atentados del viernes pasado.

"Detonación, tensión, carreras y otra detonación que provoca aún más pánico. Centenares de personas escapan por donde pueden para evitar lo que parece una situación de peligro. Algunas mujeres gritan, otras lloran mientras corren. Se trata en el mismo barrio que sufrió los ataques del viernes por la noche. Algunos bares empiezan a cerrar las puertas a pesar de los ruegos de los que buscan cobijo", relató la periodista Carmela Ríos, del diario El Mundo de España. A los minutos, "dos agentes de policías confirman que todo va bien. Llevan cascos, fusil de asalto y chaleco antibalas. Situaciones parecidas a ésta se reproducieron ayer a la misma hora en, al menos, otros cuatro puntos de la capital francesa", continuó.

Una vez restituida la calma, continuaron los actos. Miles de personas se congregaron de forma improvisada pese a que las autoridades decretaron el "estado de emergencia" hasta el jueves y sumaron velas, flores, mensajes y cánticos a los sitios atacados.

La plaza de República, epicentro en enero de la solidaridad ciudadana contra los atentados contra la revista satírica Charlie Hebdo, volvió a agrupar a todos aquellos ciudadanos que quisieron reflejar que no tienen miedo. "Hay que demostrar que la vida es más fuerte, que París está de pie. No hay que dejar que el miedo gane, porque es entonces cuando dejas de vivir", dijo Ludovic Mouly, uno de los muchos que se acercaron hasta allí.

El lema "Fluctuat Nec Mergitur" (oscila pero no se hunde), que figura en el escudo de París, pintado bajo un fondo negro en un cartel de una de las esquinas de la plaza por un movimiento de arte urbano, resumía el sentir de la población. Los mensajes colocados en los altares improvisados oscilaban entre el pesimismo ("La humanidad desaparece"), la valentía ("Ni miedo ni odio"), la solidaridad con las víctimas ("Una oración por nuestros amigos") y la constatación de que los autores del ataque, reivindicado por el Estado Islámico, "no son musulmanes, sino terroristas".

Agencias EFE, DPA y AFP y Ámbito Financiero

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