Dentro de los ascensos diplomáticos que hoy se debatirán en la Comisión de Acuerdos, hay uno que deberá correr por un carril especial. El Gobierno decidió enviar a Aldo Ferrer como embajador a Francia, pero giró el pedido recién hace una semana y por lo tanto no hubo sesión para dar ingreso a ese tratamiento.
Al no tener estado parlamentario el nombramiento exigirá un acuerdo con los radicales para que también firmen hoy su pliego. Hasta ayer todo indicaba que Ferrer puede dormir tranquilo: ningún radical se animó a vetar el pedido, habida cuenta que aún lo consideran tropa propia.
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