14 de marzo 2017 - 00:00

Pérsico: la música y la poesía concreta

La muestra fue presentada por el curador valenciano Agustín Pérez Rubio, el mismo que definió a los argentinos como “buscavidas” en el diario español ABC.

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El Malba abrió la temporada con la exhibición "La música es mi casa" de Gastón Pérsico (1972), modelo de artista e intelectual erudito en varias disciplinas. El mismo día del vernissage, un fiscal imputaba al ministro de Cultura Pablo Avelluto por "supuestas irregularidades" en las contrataciones de los envíos a la feria ARCO de Madrid. Los impulsores de la participación en la feria española, curadores y ejecutivos, celebraban el reencuentro en el Malba sin pensar siquiera en el complejo problema de su gestor principal. Como se sabe, la exportación e importación de arte es un dilema crónico que los entendidos sortean contratando los servicios de un transportista privado que tiene la solución en sus manos.

En España, perdida la cuota de liderazgo internacional que en su momento ganó Felipe González e incrementó luego Aznar, aunque con un costo elevado en varios sentidos, se lució el arte argentino. Los españoles festejaron con genuina alegría la fiesta del arte argentino que se extendió (gratis para ellos) en todo Madrid.

El curador valenciano del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Agustín Pérez Rubio, declaró al diario "ABC" que los argentinos "son unos buscavidas", titular que surcó rápido el Atlántico. Sin aclarar el agravio, Pérez Rubio estaba allí mismo, en el Malba, presentando la exposición. Insistió entonces en la "poesía concreta" de Gastón Pérsico. Es la misma poesía con componentes visuales que Gilberto Gil encuentra en la dura ciudad de San Pablo, la "poesía concreta de sus esquinas" que, tan ajena a su Salvador natal, le costó comprender y en una canción lo confiesa.

La muestra está acompañada por un libro de poemas. Pérsico optó por jerarquizar la potencia de las palabras. La ausencia de música es lo primero que llama la atención al ingresar a la sala de exposiciones, oscura como una discoteca donde se divisan los frentes de formidables bafles, unas formas geométricas y una luz blanca y redonda como una luna que se desplaza veloz por el espacio. Allí se oyen voces que recitan letras de canciones traducidas al español.

Otro libro acompaña la muestra donde el curador, Mariano Mayer, sostiene: "'La música es mi casa' permite habitar ese lugar indiscernible entre la realidad de una experiencia perceptiva y una memoria atestada de índices. En esta lógica de síntesis, el señalamiento corporal es una cadencia rítmica". El ritmo está en la obra y en las palabras. Y justamente, es el ritmo, cualidad fundamental de la música, el elemento que según el pensador Paul Virilio ha perdido nuestra sociedad, aturdida por la velocidad de los acontecimientos.

El libro se titula "Gastón Pérsico/ Featuring David Lamelas/ Lucio Capece/ Pablo Schanton/ Djs Pareja/ Miguel Mitlag/ Mariano Mayer/ María Salgado/ Marina Zuccon/ Yves Bonnefoy". El 17, Lamelas abre la agenda de los acompañantes. Zuccon analiza en "Música y arquitectura", el papel que juegan las formas del espacio y los materiales en la percepción acústica. Así relata experiencias sonoras en una cisterna de una basílica de Estambul del año 535, la discoteca Tresor de Berlín o la Sala para el espectáculo diseñada por Amancio Williams. Pérsico expresa el goce que procuran los sentidos y muestra el abanico de sensaciones y reflexiones que procura su sensibilidad a flor de piel.

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