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Pioneros del lejano oeste y ahora de la pos-Repsol
John D. Rockefeller fundó en 1870 la Standard Oil en Ohio. Un largo camino recorrido hasta llegar a la actual Chevron.
El ministro de Economía europeo buscaba una pena ejemplar y pública del organismo financiero internacional como reprimenda por la decisión de reestatizar YPF; y, de ser posible, una declaración de las empresas petroleras privadas del mundo, condenando la actitud del Gobierno de Cristina de Kirchner. Auguraba el español además muchos años sin que el país recibiera inversiones como castigo por la nacionalización. La gestión de De Guindos fue fallida. El FMI nunca emitió ningún comunicado, y a partir de una gestión de Lorenzino dictaminó que la cuestión debía resolverse bilateralmente. En el caso de los privados, no hubo interés en declaraciones condenatorias contra el país. Más bien hubo algunos acercamientos hacia Argüello para conocer cómo sería la salida de la compañía petrolera española.
Hubo al menos cuatro petroleras que se mostraron interesadas: Exxon Mobil, Conoco Phillips, Apache y Chevron. Las cuatro enviaron luego negociadores a Buenos Aires; asegurándoles a fuentes del Gobierno argentino que no tenían ningún prurito en dejar sola a Repsol en sus embestidas futuras contra el país. Más bien los intereses de las cuatro petroleras que habían picado en punta con la intención de desembarcar en el proyecto de Vaca Muerta, se concentraban en otras dudas menos altruistas con su colega europea. Puntualmente querían saber cómo se les iba a garantizar su inversión en el país para que no les suceda lo de Repsol, si habría una ley nacional aprobada por el Congreso que les asegurara la apuesta, si habría garantías de que se podrían reenviar ganancias y barriles de petróleo fuera de las fronteras argentinas y, en definitiva, qué grado de compromiso político y económico habría para que el proyecto se concrete. Todos los requerimientos tuvieron el visto bueno de Miguel Galuccio. El CEO de YPF, de hecho, conocía a varios de los delegados que vinieron al país a negociar por Vaca Muerta, desde los años en que el argentino trabajaba en Londres desde donde se los trajo a Buenos Aires. Los problemas surgieron cuando empezó a tallar en el proyecto el "ala política" del Gobierno nacional. Más específicamente, el viceministro Axel Kicillof nunca vio con buenos ojos la presencia de petroleras extranjeras, y siempre ensayó hipótesis financieras para poder conseguir los u$s 3.000 millones totales que se necesitaban para el proyecto Vaca Muerta.
Con el tiempo, y el avance del juicio de Repsol contra el país en el tribunal del CIADI y la falta de respuestas concretas en la Argentina sobre cómo se garantizarían las inversiones y el reenvío de dividendos a los países de origen, el interés de la mayoría de las petroleras que habían pedido condiciones se fue perdiendo. Sólo quedó Chevron, la compañía más acostumbrada a invertir en países en desarrollo y la que mejores relaciones mantuvo desde siempre en América Latina. Tiene otro valor agregado a los ojos locales: no muestra ningún negocio, al menos directo, con la española Repsol. Aparentemente ahora recibiría su premio por haber sostenido el interés en el proyecto Vaca Muerta.
Los orígenes de la compañía se remontan a 1870 cuando John D. Rockefeller funda la Standard Oil en Ohio. Se expande a partir de una alianza con el ferrocarril hacia el oeste, y funda la South Improvement Company, con la cual logra el monopolio de la producción y el transporte hacia las nuevas tierras conquistadas hacia el Pacífico norteamericano. En 1911 el Gobierno norteamericano la obliga a desinvertir y se registra bajo el nombre de Standard Oil of California, luego de la disolución (por la ley antitrust) de la original Standard Oil. Era la compañía insignia del poderío de Rockefeller, quien según los expertos en estadísticas fue el hombre más rico de la historia. Para comienzos del siglo XX, la Standard dominaba el 90% del mercado norteamericano de petróleo. Luego de la obligada atomización, surgen las "7 hermanas", en las que se dividió la Standard, una de ellas la Standard Oil California que se concentró en la explotación de yacimientos petrolíferos y de gas natural, refinerías y buques petroleros. Desde la década del 80 del siglo pasado empezó a extenderse a proyectos de países en desarrollo. Fue la primera, por ejemplo, en avanzar en acuerdos con países como Kuwait y Baharein; en sociedad con Texaco. En 1984 adquirió la Gulf Oil Corporation en unos u$s 13.400 millones y cambió definitivamente el nombre al de Chevron en 1987. En 2001 absorbió Texaco, con lo que desembarcó en negocios en la Argentina.
Se dice que es, por disponibilidad de activos, la quinta compañía del mundo, situación que sube y baja según la valoración de los bienes que la petrolera mantiene en África, América Latina (especialmente Venezuela) y estados de la ex URSS. Se asegura además que los directivos de Chevron, como nadie en el mundo de los negocios petroleros, saben moverse en mercados complejos y en países donde el capitalismo ortodoxo no tiene muchos fanáticos que lo defiendan.


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