1 de junio 2010 - 00:00

Presión de Moyano frenó ayer una medida de Macri

Activistas del gremio que lidera Hugo Moyano se concentraron ayer en la Ciudad de Buenos Aires con la amenaza de un paro por tiempo indeterminado. Rechazan un nuevo horario para los repartos de mercaderías.
Activistas del gremio que lidera Hugo Moyano se concentraron ayer en la Ciudad de Buenos Aires con la amenaza de un paro por tiempo indeterminado. Rechazan un nuevo horario para los repartos de mercaderías.
Con un paro de camioneros que amenazó ayer con bloquear el abastecimiento de alimentos en la Capital Federal, el gremio de Hugo Moyano terminó presionando de tal manera a Mauricio Macri que el jefe de Gobierno debió conceder una tregua de una semana para rever medidas orientadas a ordenar el caótico tránsito en la Ciudad. Es que el Gobierno porteño quiere limitar el horario de descarga de las mercaderías y los camioneros se resisten a cumplir la regla para repartos. Tras la jornada, el Gobierno porteño llamó a los sindicalistas a una reunión que terminó acordando suspender la medida por siete días. Los camioneros habían anunciado la noche del domingo el paro para ayer, es decir que hasta ese momento no se habían manifestado en desacuerdo con los nuevos horarios.

La jornada la iniciaron los sindicalistas con el anuncio de un cese de actividades por tiempo indeterminado que arrancaron en el barrio de Pompeya bajo la amenaza de «no ingresar agua, bebidas, ni productos lácteos» a la Ciudad de Buenos Aires si no se daba marcha atrás con la medida. Se concentraron en la esquina de Pepirí y la avenida Alcorta con una caravana para rechazar que la descarga de mercaderías se realice hasta la media mañana.

«Es increíble que tengamos que soportar semejante maltrato», se ofuscó Macri y recordó que la medida apuntó a flexibilizar la antigua limitación horaria, que sólo autorizaba la carga y descarga de mercaderías entre las 21 y las 7 de la mañana.

«Se les permite entrar a los camiones como máximo hasta las 8, pero tienen que irse antes de las 10.30», insistió el jefe porteño y remarcó que el cambio dispuesto contó con el respaldo de «las principales empresas distribuidoras de bebidas» y que «por eso no se entiende este nuevo exabrupto y menos esta amenaza a los vecinos de que van a sitiar la Ciudad».

Explicó además, que la idea de evitar la circulación de camiones desde la media mañana «está en línea con lo que hemos venido haciendo con los carriles y vías preferenciales para el transporte, las ciclovías y todo un conjunto de obras que implican un esfuerzo enorme, pero que han sido concebidas para que la gente pueda circular mejor y más rápido».

La puja entre gremialistas y el Gobierno se extendió hasta que el subsecretario de Transporte porteño, Guillermo Dietrich, terminó reuniéndose con los gremialistas y arribaron allí a un principio de acuerdo que consistió en que los camioneros levantaran la medida y la ciudad revise la modificación para los horarios de repartos.

Disculpas

«Se creará una comisión permanente, teniendo en cuenta las necesidades de cada uno y la realidad», señaló Dietrich.

El delegado de los camioneros, Juan Almaraz, aseguró que en ese encuentro «el Gobierno pidió disculpas y eso es lo importante, porque con nosotros jamás hablaron del cambio de horarios. Volveremos a negociar dentro de siete días hábiles. Vamos a ver los carriles y vamos a ver si nos sirven los horarios».

En una semana los sindicalistas y el Gobierno porteño intentarán llegar a un acuerdo, siempre bajo la presión de la amenaza de un bloqueo anunciado por los camioneros.

Almaraz, por otra parte, admitió que el tema del conflicto ya había sido analizado durante seis meses entre funcionarios de Macri y empresarios de la cámara Fadeeac, pero «no con el gremio».