En esa ciudad se registraron por lo menos siete heridos leves, entre ellos dos periodistas estadounidenses de la red CNN.
Además de protestar contra el Mundial, los manifestantes demandaron la readmisión de 42 empleados del subte que fueron despedidos la semana pasada durante una huelga.
En Río de Janeiro, con cerca de 2.000 personas, entre ellos docentes y grupos feministas, las protestas fueron pacíficas y duraron cerca de dos horas, aunque al final un pequeño grupo se enfrentó con los efectivos policiales.
En tanto, la huelga de 24 horas del sindicato de trabajadores aeroportuarios de Río provocó ayer la suspensión del 20% de los vuelos programados.
A diferencia de las masivas protestas del año pasado, que congregaron a centenares de miles de personas en todo el país en demanda de mejores servicios públicos, las manifestaciones de ayer fueron convocadas por colectivos con reivindicaciones específicas y sólo tuvieron un seguimiento numeroso en San Pablo y en Río.
Además de las dos mayores ciudades brasileñas, también hubo protestas menores en Porto Alegre, Fortaleza y Belo Horizonte. En esta última, al menos cuatro personas fueron detenidas. Todas las marchas estaban unidas por las quejas contra la FIFA, los elevados gastos de los estadios, algunos de ellos con dinero público, y las ventajas fiscales concedidas por el Gobierno brasileño a los organizadores del evento. En Natal, una de las doce sedes del Mundial, los conductores de colectivos decidieron ayer mantener una huelga indefinida en demanda de mejores salarios.
Para contrarrestar la medida, la municipalidad implementará a partir de hoy un "plan B", que permitirá que los vehículos de transporte escolar y los utilitarios con diez plazas puedan ser usados para el transporte de pasajeros.
| Agencias EFE, Reuters y AFP |


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