“El teatro oficial debería ser para trabajadores nuestros, nacionales, están bien las temáticas universales pero hay que priorizar a los argentinos, para que las poéticas y estéticas reflejen a nuestra sociedad. Además es bajo el índice de autoras nacionales en el circuito oficial, eso tiene que cambiar porque nos deja en desventaja”, dice Florencia Aroldi, creadora de “Puerta cancel”, que reúne cuatro obras breves en una, dirigidas por cuatro directores, con diez actores y un músico en escena.
“Puerta cancel”: un cuarteto de obras que reconocen raíz común
Diálogo con su autora e impulsora, Florencia Aroldi, que lleva cuatro directores, diez actores y un músico a escena.
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Puerta Cancel. Aroldi (segunda desde la izq.), impulsora de la idea.
Además de llevar adelante el proyecto pedagógico “Leamos teatro”, Aroldi cuenta con libros publicados y obras premiadas a la vez que se presenta cada mes en convocatorias de Microteatro, de donde surgieron estos cuatro textos y tantos más que tiene guardados. “Puerta cancel” es el símbolo de esa puerta que protege la intimidad del hogar pero a la vez es una metáfora que supone la defensa del otro como “enemigo” cuando viene a sacar lo que es propio. Las obras son: “Río de la Plata”, con Natalia Chiesi y Johanna Deleppe, dirigidas por Aroldi; “Cuchara de Madera”, con Victoria Rodríguez Montes y Luciana Procaccini, dirigidas por Claudio Véliz; “Heteroflexible”, con Cristina Fernández, Emanuel Cacace y Marcos Díaz, con dirección de Julián Belleggia y “Pestañame”, con Ingrid Mosches, Inés Cejas y María Fernanda Garibi, dirigidas por Julia Funari. Se presenta los miércoles a las 21 en El Tinglado. Dialogamos con Aroldi.
Periodista: ¿Cómo se hilvanan estas cuatro obras?
Florencia Aroldi: Las cuatro obras con elencos diferentes reúnen a todos los actores en escena durante las transiciones y también hay alguien tocando algún instrumento. La intención es sostener el grupo, trabajar en cooperativa y elegir los textos entre todos. Cuando un grupo se mantiene en el tiempo tiene que ver con una estética pero también con una ética. Mi trabajo como autora, en soledad, se contrapone con el de dirigir, coordinar, llevar a cabo el proyecto que me permite estar en territorio con las dificultades y desafíos del teatro independiente. Decidir en qué se invierte dinero en qué no, muchas veces los actores y directores pagamos con nuestro trabajo.
P.: ¿Por qué el eje temático del dinero?
F.A.: Tiene que ver con cómo el sistema de producción que determina los lazos humanos desde la desesperación de tener o no dinero. Siempre les pregunto a mis personajes hiperrealistas cómo los define el dinero y forma parte vital del conflicto. El humor llega entonces por la desesperación de necesitarlo.
P.: Pasó por Microteatro, algunos dicen que no es teatro ¿qué opina?
F.A.: Picasso respondió del arte que no sabía que era pero que si supiera no lo diría. Yo prefiero no definir, el teatro es una pregunta abierta que sangra. El teatro no depende de su duración, trabajo mucho con la estructura dramática y hay un elemento, la metonimia, que tiene que ver con condensar el conflicto. Celebro Microteatro porque es una fuente de trabajo para artistas, es un lugar de intercambio profesional donde se conoce mucha gente y es un disparador para la escritura. Todos los meses me siento a escribir y mando textos a la convocatoria. Tiene gran alcance para quienes hacemos teatro, ahí los espectadores son genuinos, claros, acercan nuevo público en un formato que no pretende ser otra cosa: el impacto de tener a los artistas muy cerca.
P.: ¿La obra breve es al cuento lo que la obra larga a la novela?
F.A.: Lo específico del teatro es su vocación escénica, el tratamiento al escribir una obra breve es igual a una larga en cuanto a estructura dramática, contradicción de personajes, aunque todo está más condensado. Escribir es editar tiempo y espacio, y hay un manejo de lo temporal y espacial que se impone pero no pasa con las novelas o los cuentos, ahí el escenario sucede en la imaginación del lector. El espectador está vivo en tiempo y espacio. Consume con ojos y oídos a un cuerpo luchando en espacio y con la palabra diciendo otra cosa, la definición del conflicto.
P.: ¿Qué lugar tiene la palabra para las nuevas generaciones?
F.A.: Hay que hacer un esfuerzo generacional de comprensión. Las nuevas generaciones han adquirido derechos y la palabra también es reflejo de eso. Vienen mucho más desprejuiciados respecto de la palabra y consumen y aprenden a escribir con esas herramientas. Como cuando escuchaba a mi abuela quejarse en mi época, es otro mundo. Crecí sin celulares y para mi hijo es vital. Pero ninguna tecnología puede competir con un cuerpo vivo en conflicto en el espacio. El teatro nos devuelve la imagen y nos enlaza al ver sujetos deseantes, porque un personaje en escena siempre quiere algo.
P.: ¿Qué buscó y qué encontró con el proyecto Leamos teatro?
F.A.: El proyecto Leamos teatro surgió para replicar lo que tuve en mi infancia que fue fundante y posibilitador de mi profesión. Tuve acceso directo a los libros, entonces a través de Mecenazgo y el Ministerio de Educación pude hacer llegar la lectura en un campo donde no hay demasiada formación. El teatro leído posibilita un acercamiento al teatro.
P.: ¿Qué historias cuentan las cuatro obras?
F.A.: “Río de la Plata” es sobre la venta de un purificador de agua, como metáfora, la anfitriona recibe a una vendedora suponiendo que es conocida y ofrece hacerle el favor pero sin comprar, esa red de favor y falsa solidaridad, hasta que la vendedora logra su cometido lo que lleva a un diálogo roto. “Cuchara de madera” trata sobre ex amigas, una de las cuales formó pareja con el padre de otra, tienen que festejar un cumple y no tienen salón porque cuestan muy caros. Hay algo de la maternidad biológica y la amistad. “Heteroflexible” transcurre en un bar y una aplicación por la que dos hombres se juntan, una moza con un pensamiento binario y la cita amorosa. “Pestañame” es sobre una peluquería antes de la llegada de Internet, durante la híper del 89 y una peluquería en crisis.
P.: ¿Qué puede decir de la escena teatral?
F.A.: En el independiente la pospandemia generó mucha concurrencia de público y oferta. Todo se corre de los límites de los circuitos, nada es tan taxativo, el primero en cruzar a Avenida Corrientes fue Claudio Tolcachir. Todavía nos debemos muchas conversaciones en cuanto a las dificultades, la participación del Estado, la organización, la difusión. El comercial tiene sus propias reglas.
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