27 de marzo 2017 - 23:00

Puja interna en la Rosada por el viaje de Macri a Washington

• ALGUNOS FUNCIONARIOS YA ACONSEJAN NO IR.
• CLÁSICO: HALCONES VS. PALOMAS.
Podría ser una visita clave, pero hay temor de que se convierta en un trago amargo. Prima la cautela en ambas administraciones por la invitación.

Invitación. Macri tomó contacto con Trump a mediados de febrero.
Invitación. Macri tomó contacto con Trump a mediados de febrero.
Un encuentro con el presidente de EE.UU., en otro momento sería un tema casi excluyente y faro de la atención y de la agenda oficial, pero ahora se ha transformado en un dolor de cabeza y divisoria de aguas en el seno de la administración Macri. La probable visita del presidente argentino a Washington, tras la informal invitación de Donald Trump durante un contacto telefónico en febrero pasado, ha despertado más dudas que certezas. Incluso algunos ya evalúan y plantean, directamente, el escenario de no ir.

Semanas atrás se percibía entre la cúpula del Gobierno y demás funcionarios vinculados al tema que la principal preocupación era aún qué formato debería tener la visita, si mejor transformarla en visita de Estado o no, ir con o sin comitiva, hasta sin empresarios, y otras decisiones ligadas a un viaje presidencial. Pero ahora la eventual cumbre en la Casa Blanca ha detonado dos bandos bien diferenciados, casi un clásico halcones versus palomas. En esta circunstancia la frontera pasa por quiénes recomiendan aprovechar al máximo el encuentro y los que quieren que tenga un bajo perfil. Podría decirse que quienes lideran el grupo más agresivo están alineados con las señales orientadas a los inversores y las relaciones internacionales, mientras que el otro bando tiene un sesgo más político.

Para aquellos que flamearon paraguas para la lluvia de inversiones el viaje es una gran oportunidad y una pantalla mundial. Para los otros, conscientes de la complicada coyuntura doméstica, lo mejor sería, poco menos que un fugaz encuentro de amantes. El ala política recomienda poca exposición porque el contexto doméstico hoy no brinda mucho margen de error, por más que distan siete meses para las elecciones legislativas. "Sería como darle pasto a las fieras (una foto con Trump), en medio del conflicto docente y otros focos encendidos en el plano interno", consideró una de las principales espadas políticas de Cambiemos. "Incluso en los últimos días ya se ha esbozado el escenario de: ¿y si no vamos?", reconoció otro funcionario cercano al debate del viaje. Frente a los riesgos del uso político interno de hacer o no la visita es que recalculan concretarla o no.

Lo cierto es que un encuentro a solas con Trump, para muchos mandatarios sería la meca. Sin embargo, en el caso de Macri, en el Gobierno no está tan claro todavía el menú de beneficios y ventajas, por encima del ego de la estrategia marketinera del PRO. Vale señalar que las dudas no sólo provienen del entorno local ya que también hasta desde la cúpula del poder de la capital norteamericana llegaron mensajes preventivos como que "no es el momento para venir" o "mejor hoy alejarse de Donald". Ponen como ejemplos, poco felices, los últimos encuentros del presidente de EE.UU. con algunos pares, en los cuales los desaires fueron notorios y casi un gol en contra. El único consenso al que se ha llegado, en ambas administraciones, es que en caso de concretarse y si además se transforma en visita de Estado, tendrá toda la visibilidad posible. Nadie escapará a fotos y menos del atril del jardín de la Casa Blanca.

Pero a Macri reunirse con Trump, antes de emprender su importante gira a Japón y a China, podría ser vital para tener una idea cabal de lo que se viene, si las amenazas y propuestas electorales del norteamericano cuan cerca están de plasmarse. En el juego geopolítico mundial a nadie escapa que la visita argentina a China es clave, sobre todo, en el concierto de las indefiniciones de quién asumirá finalmente el rol protagónico de líder de la región (si es que Macri aspira a ello). Algo que Brasil no llegó a concretar pese a los deseos liderados por Obama en el seno del G-20. Aunque finalmente sea un breve encuentro Macri desearía irse con cierto panorama de las políticas de integración de Trump versus la globalización; y en particular el grado de apoyo a los programas celebrados con la anterior administración sobre equipamiento militar, el tema radares, la lucha antiterrorista y antinarco, sobre todo en las fronteras. Todos temas delicados cuando días después el Gobierno argentino desembarque en Pekin.

Desde la sede diplomática de EE.UU. en Buenos Aires, hoy a cargo de Tom Cooney, siguen esperando definiciones, sobre todo si se eleva el status de visita de Estado. Empresarios cercanos a la embajada norteamericana intuyeron que frente al aún incompleto organigrama de la administración Trump sería mejor ir sin comitiva, ya que muchos altos funcionarios argentinos no tendrán pares con quién continuar los contactos establecidos en la administración Obama. Obvio: limones y SGP fuera de agenda.

Por lo pronto todavía nadie se embarca, pero la Cámara de Comercio de EE.UU. (USCC) ya envió una invitación al presidente Macri para compartir un almuerzo en caso de que se plasme la visita.

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