26 de noviembre 2013 - 00:00

Rajoy, Caixa y México presionan para que Repsol acepte acuerdo

Axel Kicillof
Axel Kicillof
Mañana, en Madrid, a las 14 horas máximo (10 de Buenos Aires). O incluso podría ser antes. Hasta ese momento habrá que esperar si desde España se confirma y avala el acuerdo que ayer negociaron en Buenos Aires el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el presidente de YPF, Miguel Galuccio, como delegados de Cristina de Kirchner; y referentes máximos del Gobierno español de Mariano Rajoy, Repsol y hasta un enviado clave del presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

Ese día y a esa hora deberían abrirse las puertas del cónclave más importante en años de la petrolera europea: la reunión del Consejo Adminsitrativo que deberá aprobar o rechazar el acuerdo con la Argentina. Además deberá confirmar con los votos positivos el retiro de la demanda por u$s 10.000 millones contra el país ante el CIADI por el juicio que se mantiene por la reestatización de YPF y el aval al plan de exploración que la compañía compartirá con la empresa argentina en el yacimiento de Vaca Muerta. Además, y dentro de cuestiones externas (pero vinculadas) con la relación con la Argentina, esta reunión del Consejo Administrativo tendrá que resolver un enfrentamiento importante entre los representantes de la petrolera mexicana Pemex y el titular de la compañía española, Antoni Brufau.

Si todo sale como las partes esperan (se aseguraba ayer que los votos para avalar el acuerdo con la Argentina), hacia la tarde de Madrid Repsol emitiría un comunicado, donde ese Consejo avalaría las negociaciones y comenzaría oficialmente una nueva etapa en la relación bilateral entre la Argentina y España.

Según el cronograma conocido ayer en la capital española, el encargado de presentar las negociaciones de ayer en Buenos Aires serán Luis Cabra, gerente de Exploración de Repsol; y Nemesio Fernández-Cuesta, director general de Negocios. Ambos estuvieron ayer en las discusiones con Miguel Galuccio y Axel Kicillof, y fueron clave para cerrar los números generales del acuerdo. El primero debía resolver si lo que se ofrece para compartir como exploración en el yacimiento de Vaca Muerta es correcto y potencialmente rentable; mientras que el segundo debía deducir si la frase argentina sobre "fijar el monto de la compensación y su pago con activos líquidos" era el correcto según las valoraciones que siempre los españoles tenían en mente. Ambos, Cabra y Fernández-Cuesta tendrán mañana que explicarle al Consejo (donde estarán representados todos los accionistas de la petrolera española), dos conceptos fundamentales para que al finalizar el día la mayoría levante la mano y avale las negociaciones de ayer. La primera cuestión es que lo que potencialmente se pueda obtener en la sociedad futura con YPF en Vaca Muerta sea un buen negocio. Lo segundo, y quizá con argumentaciones más políticas que económicas, que aún es posible trabajar con el Gobierno de Cristina de Kirchner, que hace un año decidía expulsar a los españoles de YPF.

Para esta última tarea está preparada la presentación de un hombre clave, también presente en Buenos Aires ayer. Se trata de Isidro Fainé, presidente de Caixabank, principal accionista de Repsol con el 12,02%; y habitual negociador de varios de los intereses de esa empresa en la Argentina, en general con éxito. Fainé siempre fue un defensor de llegar a un acuerdo con el Gobierno de Cristina de Kirchner, ya que según su visión una ruptura (entendida como el avance del juicio contra el país ante los tribunales el Banco Mundial en el CIADI), sería contraproducente para los muchos negocios que las compañías españolas tienen en la Argentina. Fainé fue así el principal impulsor del acuerdo discutido ayer, del que participó además un hombre extrechamente vinculado con el empresario, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Sólo hay que bucar en internet los videos de hace menos de un año donde despotricaba contra la Argentina y el Gobierno de Kirchner y anunciaba que tocar a Repsol era lo mismo que agredir al rey Juan Carlos. Todo cambió y, gracias a Fainé, Soria ahora es uno de los principales defensores de las negocaciones de Buenos Aires.

Hay un tercer actor que impulsó el éxito de las discusiones de ayer. Se trata del mexicano Emilio Lozoya, director general de la petrolera Pemex y referente directo en el mercado energético del presidente Peña Nieto. Éste ya había anunciado en Madrid que no tenía sentido enfrentarse con la Argentina, y había amenazado directamente con avanzar en negociaciones directas de pemez con YPF por Vaca Nuerta. Lozoya reconocía que se debía negociar una indemnización importante, pero afirmaba que esta debía incluir la posibilidad de cerrar la creación de una compañía que explore y explote Vaca Muerta; además de abandonar la idea de litigar ante el CIADI.

El representante de Pemex, compañía que detenta el 9,34% de las acciones de Repsol, incluso fue más allá y hace unas semanas había embestido contra el propio Antonio Brufau asegurando ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados de México que la caída de la rentabilidad de las acciones de la petrolera española era responsabilidad directa del europeo .

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