22 de abril 2009 - 00:00

Renault tiene un espejo para mirarse: Red Bull

El Red Bull de Vettel logró un gran triunfo el domingo pasado, en el Gran Premio de China.
El Red Bull de Vettel logró un gran triunfo el domingo pasado, en el Gran Premio de China.
Tras el mayor cambio en el reglamento de la Fórmula Uno en un cuarto de siglo, en enero pasado los especialistas recomendaban que había que tener cuidado con Ross Brawn y Adrián Newey, ya que todos comenzaban de cero.

Brawn no es diseñador, pero su gran conocimiento del reglamento engendró en la categoría la mayor polémica de los últimos años. Adrián Newey es diseñador, uno de los mejores por decisión unánime de todos los actores de la Fórmula Uno. Red Bull pagó a McLaren cifras millonarias en 2006 por este ingeniero inglés ávido de nuevos desafíos, que se lleva 6 millones al año, más que muchos pilotos.

Tardó tres años en gestar un coche ganador mediante un lápiz, una escuadra y un cartabón en su estudio, como cuando apareció en Williams, en 1990.

La otra constante es que sus diseños se salen de lo convencional, siempre ligeros, casi frágiles, pero muy agresivos. Con ellos, ganar no le ha sido ajeno nunca a este doctorado en aerodinámica y astronáutica, ya que con la del domingo sus coches superan las cien victorias en Fórmula 1.

Poco a poco fue puliendo los diseños del equipo Brawn GP, con los fondos económicos de Dietrich Mateschitz. Y este año, cuando apareció el RB5, un mes después que el resto de los coches para analizarlos, los comentarios fueron unánimes. Red Bull tenía el diseño más trabajado y original, con detalles inéditos como la suspensión trasera invertida. Y con el mismo motor de Renault, hasta un inexperto se daba cuenta comparándolo con el R29 de que uno era obra de un maestro y el otro de su aprendiz.

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