Tras una larga reunión bilateral de dos horas, el presidente ruso, Vladimir Putin, y su par estadounidense, Barack Obama, señalaron que persisten sus desacuerdos sobre la solución de la guerra civil en Siria, que ya dejó 93 mil muertos, pero coincidieron en que es preciso que las partes enfrentadas negocien.
"Obviamente tenemos opiniones divergentes, pero tenemos la intención de poner fin a la violencia en Siria", aseguró Putin. "Estamos de acuerdo en impulsar a las diferentes partes a sentarse a la mesa de negociaciones", agregó.
Obama, en tanto, señaló que los dos países comparten el "interés en reducir la violencia, mantener bajo control las armas químicas y asegurar que no sean utilizadas, y tratar de resolver esa situación por medios políticos".
Pero las palabras amables no ocultaron diferencias de fondo, y el reproche de los miembros occidentales del club a Putin por su apoyo al dictador de Damasco.
La cumbre del G-8 tiene lugar luego de que Washington asegurara que hay evidencias de que el régimen sirio utilizó armas químicas contra los rebeldes, algo que había definido como una "línea roja", lo que abriría la puerta al envío de armas a los rebeldes y a alguna forma de involucramiento militar, y ante el rechazo de Moscú a una zona de exclusión aérea sobre Siria por considerar que viola el derecho internacional.
"No vemos necesidad alguna para ese tipo de planes y creemos que son contraproducentes", afirmó el portavoz de la Cancillería rusa, Alexander Lukashevich, quien, además, criticó los planes de Occidente de proporcionar armas a los rebeldes. "Sólo conducirá a un aumento de las tensiones en Siria y en la región", afirmó, y agregó que hará más difícil encontrar una fecha para la celebración de la Conferencia de Paz de Ginebra.
La canciller alemana, Angela Merkel, admitió que no confía en que vaya a lograrse una solución al problema sirio durante la cumbre de Enniskillen, pero se mostró esperanzada de que al menos se logre incluir a Putin en un compromiso.
"Espero que logremos una clara declaración para realizar una conferencia en Ginebra que intente poner en pie un Gobierno de transición", dijo antes del inicio de las conversaciones sobre Siria en el seno del G-8.
En tanto, el dictador sirio Bashar al Asad afirmó en una entrevista a un diario alemán que se publicará hoy que Europa pagará muy caro un posible suministro de armas a los rebeldes sirios. "El patio trasero de Europa será terreno fértil para el terrorismo y lo pagará muy caro", declaró.
La primera sesión plenaria trató ayer sobre el estado de la economía mundial, y los líderes de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón, Francia, Italia y Rusia coincidieron en que se encuentra en mejor situación que en la reunión de hace un año en Camp David (EE.UU.) si bien siguen los riesgos.
Poco antes de que comenzase el encuentro, Obama, el primer ministro británico, David Cameron, y los representantes de la Unión Europea (UE) anunciaron el inicio oficial el 8 de julio de las negociaciones para un tratado de libre comercio e inversiones que crearía la mayor zona de libre comercio del mundo.
"Creo que estas negociaciones serán difíciles y que todos vamos a tener sensibilidades que habrá que abordar", apuntó el presidente de Estados Unidos, mientras Cameron habló de "una oportunidad en una generación" para crear "más empleos, precios más bajos y ayuda para las familias trabajadoras".
El pacto entre Estados Unidos y la UE, que insumiría dos años de negociaciones, "impulsará el comercio, la creación de empleos y el crecimiento económico", dijo el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, quien calificó la alianza de "estratégica" para ambos.
La cumbre del G-8 se desarrolla en el exclusivo hotel de Lough Erne, de la ciudad de Enniskillen, Irlanda del Norte, protegido por una valla de siete kilómetros y un despliegue policial nunca visto en esta provincia británica.
Más de 8.000 policías, drones y lanchas rápidas integran el dispositivo de seguridad desplegado por la Policía de Irlanda del Norte ante la amenaza que podrían plantear manifestantes violentos o los grupos disidentes del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).
| Agencias EFE, DPA y AFP, y Ámbito Financiero |

