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Scioli, de campaña con mapa de los votos a Cristina de 2007
• PERONISMO K APUESTA A LLEGAR AL 40% EN LAS PASO.
• LA "COMPETITIVIDAD" DE MACRI Y EL REGISTRO DE ELECCIONES PASADAS.
Daniel Scioli, Mauricio Macri, Axel Kicillof y Florencio Randazzo
El candidato, que consume datos y climas que su entorno desconoce, enfurece por esos raptos de triunfalismo. Justo él, un cruzado del optimismo, reprocha a los suyos por la confianza desmedida. "Algunos se pelean para repartirse los ministerios como si ya hubiésemos ganado", lo traduce un campañista.
Los llamados, el domingo apenas llegado a La Rioja, que les hizo a Juan Schiaretti y a Carlos Verna, peronistas ganadores en sus provincias contra boletas K, revelan una matriz: Scioli opera para no dejar escapar ningún voto posible, no quiere soltar ningún cabo que le pueda aportar volumen electoral y votantes, porque proyecta una elección ganable pero ajustada. En el lenguaje de Scioli quiere decir que el riesgo de una derrota está ahí, al acecho.
Esta semana, tras el perdidoso superdomingo, el candidato desembarcará en la Capital con acto propio, resurrección del naranjismo a la que, hasta anoche, no era invitado Axel Kicillof, ministro y cabeza de la boleta K de diputados por Capital. Scioli también hará una foto de familia con los candidatos al Parlasur que lleva al tope a Jorge Taiana -un mercado transversal donde se amontonan, entre otros, Milagro Sala, de la Tupac Amaru; y la cordobesa Cecilia Merchán, ex Libres del Sur- inaugurará el puerto de La Plata; compartirá acto patrio con Cristina de Kirchner en Tucumán por el 9 de Julio y aterrizará, el viernes, en Catamarca junto a Lucía Corpacci.
A la hiperkinesis patológica del candidato hay que sumarle otro factor: Scioli quiere apurar la campaña para despegarse lo máximo posible de Mauricio Macri, apuesta en la que toma como guía la postal electoral de 2007.
Aquella elección, en la que la Presidente ganó con el 45,3%, es el mapa del voto posible y, a la vez, imprescindible y suficiente para ganar en primera vuelta. Así como lo abrumó, durante semanas la urgencia por ser candidato único K -y logró que la Presidente mande a boxes a Florencio Randazzo- ahora se obsesiona por la matemática electoral y por la campaña para superar los 40 puntos en las Primarias del 9 de agosto como escala para llegar, el 25 de octubre, al mágico piso esencial del 45%.
Mapa 2007
El 54% que el FpV consiguió en 2011, para la reelección presidencial, tras la muerte de Néstor Kirchner, es una cifra impensada en los laboratorios del peronismo K. Scioli, en concreto, mira 2007 para medir en qué distritos potenciar la campaña y dónde detecta terreno para ganar o recuperar volumen y votos. La elección del domingo certificó, más allá de la subestimación de sectores ultra-K, el protagonismo y la proyección electoral de Macri y Cambiemos, que blindó un piso de votos del 45% en Capital -a los que se sumará un porcentaje de los de ECO, arranca con un 34% de base en Córdoba, donde encabeza las encuestas por encima de ese número, y tiene de piso el 32% en Santa Fe, último score de Miguel del Sel que se estiraría, de mínima 3 puntos, al traccionar votos del radicalismo por Ernesto Sanz que fue socio de Miguel Lifschitz en la elección de gobernador. Ese triángulo agrupa casi el 30% del padrón nacional.
El sciolismo entró en una carrera autónoma donde más que pelear votos con Macri, apunta a consolidar un universo electoral que ya jugó con el peronismo K. En 2007, Cristina de Kirchner quedó segunda en Córdoba con un 23,84%; en Capital juntó el 23,77% y ganó con un 35,5% en Santa Fe.
Si se toman los resultados del FpV en las disputas provinciales -una traslación que sirve como referencia- de este año- el FpV tiene que remontar entre 2 y 7 puntos en la presidencial para alcanzar los "pisos" generales para, compensados o no, aspirar a un 45%. En La Plata asumen improbable, si no imposible, fantasear con esa cifra para el 9 de agosto.
Algunos valores son irrepetibles. En 2007, con Julio Cobos como vice, el FpV logró el 61% en Mendoza. En aquel turno, el peronismo K superó el 60% en nueve provincias. Salvo Mendoza, las demás forman parte del circuito federal que habitualmente se engloba como tercer tercio del padrón, al margen de PBA -38%- y del triángulo urbano ampliado -Capital, Córdoba, Santa Fe más Mendoza-, que en aquella elección se repartió entre Elisa Carrió -ganó en Capital- y Roberto Lavagna -triunfó en Córdoba-. Ambas provincias aparecen, con la foto de estas semanas, proclives a Macri aunque la mediterránea podría, al menos en las Primarias, dar un envión al frente UNA que enlaza a José Manuel De la Sota y Sergio Massa.
Por entonces, el FpV rozó el 46% en la provincia de Buenos Aires. Esta vez, con Sergio Massa en el ring, aquella cifra asoma inalcanzable, aun con la primaria K entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández, cuya sumatoria no daría más del 40%. Para los numerólogos, el cálculo final en PBA reflejará la media nacional del peronismo K. En 2011, en 2007, en 2003 y en 1999 el porcentaje que el PJ logró en la provincia de Buenos Aires replicó, casi calcada, la cifra nacional. Con esos datos, el peronismo K advierte sobre un resultado ajustado en las Primarias, con un Macri "competitivo".


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