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Scioli-Macri, foto reciclada por protocolo y con simbolismo
Mauricio Macri y Daniel Scioli, ayer atril y cascos blancos para dos aunque se probaron uno amarillo PRO y otro naranja sciolítico respectivamente.
Una semana atrás se destrabó la foto que ayer mostró a los dos presidenciables con relucientes cascos blancos aunque los marketineros habían previsto otra gama de colores como guiño político: uno amarillo PRO para Macri; uno naranja sciolítico para el bonaerense.
Un juego de numerosas bifurcaciones que radariza un vasto arco de dirigentes: de Cristina de Kirchner, que en los últimos meses incluyó en sus teleconferencias la inauguración de plantas de tratamiento de residuos, a Hugo Moyano, que influye sobre el gremio de la CEAMSE.
En el medio, tres invitados de visible ausencia: Gabriel Katopodis, Sergio Massa y Joaquín De la Torre, los intendentes de los distritos -San Martín, Tigre, San Miguel- sobre los que se despliegua el relleno, metódicamente hermanados para un faltazo coordinado.
En la charla previa al acto, donde además de Macri, Scioli y el anfitrión Roggio se amontonaron Horacio Rodríguez Larreta, Alberto Pérez, Diego Santilli y Hugo Bilbao, hubo referencias elípticas, para entendidos, sobre las sillas que dejaron vacías los alcaldes.
Recluida en el sur, Cristina de Kirchner no participó aunque tampoco nadie imaginó que hubiese asistido. En rigor, Julio De Vido -en su curiosa versión barricada- expresó días atrás la desconfianza en que Macri cumpla con el compromiso de reducir el envío de basura.
El ministro, convertido en el portavoz del eternismo cristinista, fue apenas más complaciente con Scioli cuando lo sondearon sobre el compromiso que el gobernador selló con el jefe de Gobierno porteño. «Allá él si le cree», minimizó, lacónico.
Como un déjà vu corregido del verano 2012, cuando se enfrentaron en un partido de fútbol en la playa de Mar del Plata, Macri y Scioli posaron ayer en un escenario cuidado -atriles, las tres banderas, la imponente planta detrás-, discurso protocolar y coreografía de opositores que se unen cuando lo requiere la gestión.
Una mise en scène que el bonaerense ensayó con doble propósito: reforzar el planteo de que está dispuesto a reunirse con todos si la situación lo demanda -ayer recibió, además, a chacareros-, pero al mismo tiempo mostrar que, en ese caso, se anotó un triunfo.
«Nos vamos a juntar las veces que sea necesario» dijo, para titular el tono del encuentro.
Según Tecsan, hoy mismo el Gobierno porteño empezará a cumplir el acuerdo por el cual la Capital enviará un 10% menos de basura a la CEAMSE, ya que la planta inaugurada ayer, de 30 mil metros cuadrados, en la actualidad está en condiciones de procesar 600 toneladas diarias.
Poco dado a las estridencias, Scioli presionó sobre fin de año a Macri para firmar un acuerdo cuando los diagnósticos técnicos planteaban que al ritmo vigente de producción de basura, el 31 de mayo próximo ya no habría espacio físico para depositar los residuos del Área Metropolitana.
Fue el marco para que Scioli hable del «fin» de su «paciencia» y de espacio para recibir residuos. Para entonces, estaba en marcha la inversión de 160 millones de Tecsan, la unidad de negocios de Roggio que administra el relleno Norte 3, inaugurada ayer.
En ese contexto, Macri y el gobernador firmaron el acuerdo por el cual la Ciudad se comprometió a reducir el 29% los envíos de residuos en marzo próximo, el 31% en julio, el 44% en noviembre de este año, con un horizonte de achicarlo un 78% para mediados del año próximo.
Scioli no se quiso perder la oportunidad de mostrar que su demanda tuvo, hasta acá, un resultado: entrará menos basura porteña a la provincia.
Flotan, en medio, otros asuntos. Uno de los temas sensibles es la tensión con el gremio de la CEAMSE que comanda Jorge Mancini, un diputado provincial que ingresó por el Frente para la Victoria (FpV) de la mano de Hugo Moyano y tomó distancia de la Casa Rosada tras la rutpura entre el camionero y Cristina de Kirchner.
A pesar de las charlas y los elogios de los Moyanos a Scioli -el último en hacerlo fue Facundo, que unos meses atrás se negó a acompañar a su padre a un asado a Villa La Ñata, la quinta del gobernador en Tigre-, el sindicato ha desplegado varias medidas de fuerza.
Ayer, sin embargo, Mancini participó del acto de apertura de la planta y se mostró detrás de Scioli, un detalle que no es inocuo en el lenguaje encriptado de los operadores.
La pregunta sobre de qué lado se sentaban los peronistas no tuvo una respuesta unívoca. El sciolismo reclamó para sí esa prioridad, pero el macrismo sostuvo que tiene, en su núcleo duro, veteranos dirigentes de pertenencia en el PJ que fueron, alguna vez, socios de Scioli en la Ciudad.


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