7 de julio 2010 - 00:00

Se recupera el girasol

La Argentina aumentaría su producción y exportación de girasol y derivados este ciclo, tras cerrar su peor temporada en 22 años. Pero los agricultores siguen preocupados por la viabilidad del negocio y suben la presión para que el Gobierno disponga una rebaja impositiva.

La Argentina es el segundo mayor vendedor mundial de aceite de girasol. En la campaña 2009/10 cosechó unos escasos 2,3 millones de toneladas del grano, equivalentes al 7,5% de la producción global, pero muy debajo de los 3,6 millones promedio en los años previos de la década.

La siembra del girasol comienza este mes y, «si el clima ayuda, podemos llegar a la proyección que dice el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA)», dijo el presidente de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), Ricardo Negri.

Previendo un incremento en el área de plantación a niveles normales, el USDA estima una mejora a 3,4 millones de toneladas en 2010/11 en la Argentina.

La cosecha de girasol 2009/10 fue la más crítica en más de dos décadas por una sequía, una plaga de palomas y, según los productores, por los altos impuestos a la exportación.

Aparte de la pésima campaña reciente, el girasol ha sido desplazado a áreas marginales debido a la expansión que registró la soja en los últimos años en la Argentina, causando resquemores entre los agricultores.

Pero con el alza prevista en la producción, las exportaciones de aceite de girasol llegarían a 1 millón de toneladas, desde las 850.000 de los últimos dos ciclos. Las ventas del derivado argentino al resto del mundo tocaron un techo de u$s 1.400 millones en 2008.

En los cinco primeros meses de ese año, cuando el aceite de girasol tuvo un desempeño exportador similar al de otros rubros grandes de la Argentina, como los tubos de acero o el gas, sus ingresos llegaron a los u$s 672 millones. En el lapso enero-mayo 2010, sólo suman u$s 270 millones.

Las exportaciones de girasol y aceite de girasol del país pagan derechos del 32% y el 30%, respectivamente.

Pese a la mejora del panorama para el cultivo, un alza de costos por la combinación de una inflación anual de aproximadamente un 20% -según mediciones privadas- y un tipo de cambio estable hacen que «la ecuación económica esté comprometida, el impuesto a la exportación es muy difícil de soportar», dijo Negri. Y agregó que los actuales derechos de exportación conspiran contra la meta del sector de alcanzar 6,5 millones de toneladas de cosecha.

Agencia Reuters

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