9 de abril 2013 - 00:00

Se tienen que hundir con el barco

El plantel de Independiente se entrenó a puerta cerrada. Luego del trabajo  hubo una reunión entre directivos, cuerpo técnico y jugadores con el fin de unir fuerzas  para salir de este presente negativo.
El plantel de Independiente se entrenó a puerta cerrada. Luego del trabajo hubo una reunión entre directivos, cuerpo técnico y jugadores con el fin de unir fuerzas para salir de este presente negativo.
En sus 108 años de gloria eterna, Independiente nunca vivió tan de cerca el infierno tan temido. Ese infierno que se denota en los rostros aterrorizados de algunos jugadores, en la impotencia de los dirigentes, en la pasividad de un entrenador (Américo Rubén Gallego) que no le encuentra la vuelta al equipo.

Por eso, a once fechas de la finalización del torneo, todas las partes decidieron mantener una reunión para darse "una última oportunidad". Sucedió ayer tras el entrenamiento matutino que realizaron en Ezeiza, precisamente en el predio de la AFA, ya que las instalaciones de Villa Dominico están en similitud con el presente del equipo. Ahí el presidente Javier Cantero, el secretario general Pedro Larralde y el integrante de la Subcomisión de fútbol, Armando Fellin, acordaron con el cuerpo técnico, encabezado por Gallego, y seis referentes del plantel (Cristian Tula, Daniel Montenegro, Osmar Ferreyra, Hernán Fredes, Luciano Leguizamón y Fabián Vargas) comprometerse para salir adelante y delinear los pasos a seguir para mantenerse en Primera División.

La reunión se realizó dentro de un hermetismo que jamás llega a serlo en un 100%. Se dejó trascender que los directivos no fueron a pedir la cabeza de Gallego ni a pasar la escoba en el plantel si el viernes no se gana ante Unión. Sin embargo, ya se sabe que si la próxima fecha Independiente no le gana a Unión, Gallego estaría dispuesto a dar un paso al costado.

En esa reunión se tomaron decisiones para modificar ciertos hábitos y para que los jugadores estén más compenetrados con el objetivo final y no sufran las presiones -y hasta agresiones- de los simpatizantes genuinos que fueron a hostigarlos el viernes pasado tras la derrota ante All Boys.

Como punto de partida, el plantel seguirá entrenando en Ezeiza y no volverá a Villa Domínico y, además, se concentrará dos días antes de cada partido, cambiando hasta de hotel: dejarán el Hotel Madero, de Puerto Madero, para ir al Holiday Inn de Ezeiza.

Las tres partes saben que ya no hay margen de error y que la solución es mirar hacia adelante, dejando de lado los errores del pasado de ésta y de las otras dirigencias.

Aunque si finalmente el "diablo" llega a ese infierno tan temido -y no deseado- será inexorable el recuerdo de los desaguisados económico-financieros- cometidos por los anteriores presidentes, Andrés Ducatenzeiler y Julio Comparada. Pero tampoco se podrá dejar de lado la inexperiencia de Javier Cantero, a quien no se le discute su honorabilidad, pero a quien se le critica su falta de experiencia y tacto para tomar decisiones correcta en lo deportivo.

Cuando ganó las elecciones en diciembre de 2011, con su agrupación Independiente Místico, Cantero intentó devolverle el club al socio, limpiando a los "barras bravas" del club. Ese fue su noble caballito de batalla y por el cual fue tan admirado por el público futbolero como tan poco apoyado por sus pares de otros clubes y hasta por la propia AFA. Sin embargo, bajo la presidencia de Cantero, Independiente disputó tres campeonatos: en el torneo Clausura 2012, el equipo terminó 16°, con 20 puntos; en el t orneo Inicial 2012, finalizó 18°, con 17 unidades, y ahora en el torneo Final se ubica 16°, con tan sólo 8 puntos. Cuando asumió estaba Ramón Díaz como entrenador y ante su renuncia y el "desplante" de Américo Gallego, fue a buscar a un hombre de la casa: Cristian Díaz, quien estaba realizando una gran campaña con la "Piponeta", el equipo de reserva.

Ante el fracaso de Cristian Díaz y el pedido a gritos de la gente por el tercer retorno de Gallego, Cantero lo fue a buscar y en esta oportunidad el "Tolo" aceptó.

Se pensó que lo mejor estaba por venir, que Gallego iba a sacar al equipo del descenso. Sin embargo, nada de eso ocurrió y a once fechas del final, cada vez se hunde más en el descenso.

En las tres temporadas que se tiene en cuenta para los promedios, Independiente tuvo seis técnicos: Además de Gallego, estuvieron Daniel Garnero, Elvio Pavoni (interino), Antonio Mohamed, Cristian Díaz y Ramón Díaz. De todos ellos, Gallego supera sólo a Garnero en porcentaje de efectividad (ver recuadro).

Ante este panorama, surgió un trascendido que echaría más leña al infierno: una "junta" de distintos sectores opositores políticos se unirían para pedirle la renuncia a Cantero y llamar a elecciones en el plazo de un mes. Esto fue desmentido pero, sin duda, de concretarse, la rica y gloriosa historia del club estaría más cerca de ese infierno no deseado que es la pérdida de categoría.

La luz de este túnel (torneo Final) que tiene fecha de vencimiento el 23 de junio tendrá más posibilidades de verse diáfana con la unión de todos: dirigentes (oficialistas y opositores), de los jugadores y del entrenador que debe quedarse hasta la fecha 19, aún si el resultado final no es el deseado y a pesar de su rico historial como entrenador (dirigió en River -ganó el Apertura 1994 y el Clausura 2000-, Newell's -obtuvo el Apertura 2004-, Toluca -logró los certámenes Apertura 2005 y el Campeonato de Campeones 2006-, Tigres y Colo Colo y en Independiente fue campeón en el Apertura 2002. Otros tres equipos comprometidos con el descenso cambiaron de técnicos en medio del mar y tan mal no les fue. Argentinos lo hizo en la 5a fecha: se fue Gabriel Schurrer y con la llegada de Caruso Lombardi empató con Boca en la Bombonera, le ganó a All Boys en La Paternal, y empató con Unión, en Santa Fe. Logró cinco de los nueve puntos que disputó.

El otro equipo fue Colón, que ante la salida de Roberto Sensini asumió interinamente Pablo Morant y en dos partidos que disputó sumó los 66 puntos (sendas victorias ante Tigre y Newell's).

El otro equipo es San Martín: renunció Gabriel Perrone y llegó Rubén Forestello, quien perdió en su debut ante Godoy Cruz y empató de visitante ante Quilmes. Sin embargo, la partida de Gallego de Independiente se daría en otro contexto de llegar a producirse. Primero porque Independiente no está en condiciones de pagar a dos técnicos con el pasivo más grande del fútbol argentino (320 millones). Y si Gallego se va, sería una decisión tardía: se hubiera ido en la 6a fecha, cuando no le pudo ganar a Quilmes, un rival directo por el descenso. En ese momento le daba tiempo y espacio a los directivos para buscar un nuevo entrenador, ya que había una impasse debido a las eliminatorias mundialistas. No lo hizo y ahora es tarde y dejaría sin capitán a un barco que se está hundiendo de a poco. Ahora, todos, se tienen que hundir con el barco.

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