19 de junio 2015 - 00:00

Sin Randazzo el FpV detona interna brava de tres tribus

A pocas horas del cierre de listas de candidatos a las PASO del 9 de agosto, el peronismo volvió a ocupar el centro de la atención al anunciar que habrá una competencia entre tres precandidatos a la gobernación de Buenos Aires. Florencio Randazzo declinó la oferta de ir en una lista única, después de que se anunciase que habrá un solo ticket presidencial, Scioli-Zannini. Los partidos suspendieron toda actividad para entregarse a la negociación de las nóminas de candidatos que tienen que estar mañana a las 24 en las juntas electorales de los partidos en todos los distritos del país. En esas PASO se disputarán cargos de legisladores nacionales, además de Presidente y vice, y se suma el cierre de postulantes a cargos en la provincia de Buenos Aires, que tiene el mismo sistema que el nacional para los niveles que van de la gobernación a intendentes, concejales y otros cargos menores. Vienen 48 horas de tensión.

Julián Domínguez, Aníbal Fernández y Fernando Espinoza, ayer, antes de entrar a  la reunión con Cristina de Kirchner en la quinta de Olivos.
Julián Domínguez, Aníbal Fernández y Fernando Espinoza, ayer, antes de entrar a la reunión con Cristina de Kirchner en la quinta de Olivos.
Florencio Randazzo desechó la oferta de bajar a la boleta K bonaerense y dejó a Cristina de Kirchner sin el comodín que ordenaba ese monumental y estratégico mapa político. Sin esa ficha, Cristina de Kirchner se zambulló ayer en una aventura inquietante: habilitó una interna brava por la butaca de candidato a gobernador entre Aníbal Fernández, Julián Domínguez y Fernando Espinoza.

La rebeldía de Randazzo, y los chispazos críticos del randazzismo on line que objetó la determinación de Cristina de Kirchner de soltar una sola oferta presidencial, influyeron sobre lo que ocurrió por la tarde en Olivos, donde citó a los tres anotados. El affaire Randazzo fatigó, según un referente de La Cámpora, a Cristina, que por eso jugó el naipe más áspero: desvincularse de la interna bonaerense y vetar, como rasgo adicional, la posibilidad de que Eduardo "Wado" de Pedro -que hasta ayer aparecía como número puesto en la fórmula- figure como vice de alguno de los candidatos.

De ese modo, dejó la bomba en manos del sistema político bonaerense para que intervenga y trate de evitar una primaria indeseada por la mayoría de los intendentes. Ayer, de hecho, empezaron los contactos entre los alcaldes del PJ, sobre todo del conurbano, para apurar una cumbre entre Fernández, Domínguez y Espinoza para sellar un pacto que evite la interna.

Hay una razón sencilla: los alcaldes no quieren ninguna primaria para evitar que les estallen los municipios con listas cruzadas y porque, además, entienden que una interna del PJ siempre es tensa y riesgosa. Randazzo subsanaba ese asunto y, por un rato, pareció que Diego Bossio podía reaparecer en la grilla como un candidato de la unidad.

Acuerdo

En Casa Rosada se deslizó que Cristina de Kirchner pidió un acuerdo entre los tres, pero que ante la resistencia optó por el camino más escarpado: que se resuelva en una interna que unas horas antes nadie creía, en verdad, posible. "El ruido que hizo Florencio, o su gente, con eso de querer votar, de que no hay democracia interna, la cansó interpretó un bonaerense.

Hay un detalle no menor: cuando ayer Aníbal F. relató lo resuelto en la quinta de Olivos, remarcó que así como se habilitan primarias para Buenos Aires también cualquiera podría anotarse en la PASO presidencial contra la fórmula entre Daniel Scioli y Carlos Zannini. Se trató, claro, de un mensaje destinado a Randazzo.

El ministro se convirtió, con el paso de las horas, en el puching ball de los ultra K que le reprocharon no asumir la conducción de Cristina.Tuvo, por eso, que avisar vía Twitter que no desafiaba a la presidente. El ministro se despidió del turno electoral 2015, prometió seguir en el gabinete hasta diciembre pero a su lado, y en Casa Rosada anticipan tiempos que pondrán a prueba ese compromiso.

Dejá tu comentario